¿Está usted en la nube? ¡Sí!
Los centros de datos que procesan la información en servidores colocados en forma de parrillas, fueron denominados como granjas en 2006, por George Gilder, futurista estadounidense. Blomberg/La República
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¿Está usted en la nube? ¡Sí!

¿Usa usted Gmail o Yahoo para enviar y recibir correos todos los días? ¿Observa vídeos musicales, documentales y películas en YouTube o Netflix en su casa? ¿Escucha sus canciones favoritas en Grooveshark o Spotify mientras viaja al trabajo? ¿Respalda sus fotos o comparte archivos en iCloud, Dropbox, Google Drive o Skydrive desde su celular? ¿Actualiza su estatus en Facebook o comparte sus pensamientos en Twitter?
Si su respuesta es afirmativa, déjeme decirle que usted se encuentra en la nube y no se trata de que pase distraído o “en otro mundo”, este término se refiere básicamente a que usted utiliza servicios basados en Internet.
El cómputo en la nube es información (documentos, música, fotos, vídeos, aplicaciones) que se encuentran almacenados en grandes servidores de datos y pueden ser utilizados por otras personas a través de computadoras, tabletas o smartphones.
Para ello es necesario contar con una conexión a Internet —cuanto más rápida mejor— y un dispositivo móvil o fijo ubicado en cualquier lugar del mundo, lo que potencia a una segunda industria: la de las telcos, encargadas de brindarle conectividad.
Sus orígenes se remontan a 2005 cuando proveedores del servicio de Internet a gran escala como Google, Amazon, IBM y Microsoft, así como otros más pequeños, fueron construyendo su propia infraestructura.
De ellos nació una arquitectura: un sistema de recursos distribuidos horizontalmente, introducidos como servicios virtuales de Tecnologías de la Información, escalados de forma masiva y manejados de forma conjunta y continua.
Hoy en día este concepto permite a los millones de personas, empresas e instituciones alrededor del mundo ahorrar en la compra de equipos, licencias de software, medios de almacenamiento de datos y seguridad.
“Cualquiera con un smartphone de $200 puede acceder a estas herramientas que antes estaban reservadas solo para las grandes empresas por un costo nulo o mínimo”, aseguró Hernán Rincón, presidente de Microsoft para América Latina.
Sin embargo, como no todo es negro o blanco, existen algunos detractores del cómputo en la nube, como Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation, quien cree que esta tecnología pone en peligro las libertades de los usuarios, porque estos dejan su privacidad y datos personales en manos de terceros.
Por ello el gran reto que enfrentan las empresas que ofrecen este servicio es generar confianza en Internet, asegurando a los usuarios que su información personal, laboral y comercial se mantenga de forma privada segura.
Radiográfica Costarricense S.A. (Racsa) —primer proveedor comercial del servicio de Internet en Costa Rica en 1994 y subsidiaria de Grupo ICE— lanzó en 2010 esta modalidad de servicio a nivel empresarial.
Sin embargo, la fuerte competencia de gigantes mundiales, hizo que Racsa volviera su mirada hacia las instituciones públicas que manejan terabytes de información como la Caja de Seguro Social o el Tribunal Supremo de Elecciones.

Johnny Castro
[email protected]
@La_Republica

 

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