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Jueves, 19 de mayo de 2022



NOTA DE TANO


España vendió la Supercopa a los petrodólares

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Lunes 17 enero, 2022

Real Madrid y Barcelona inauguraron la tercera edición

¿Por qué la Supercopa de España se juega en los Emiratos Arabes y otras ciudades del Golfo Pérsico?

Por dinero, simple y llanamente por dinero.

Hace tres años, la Real Federación Española de Fútbol fue “comprada” en $120 millones por las autoridades políticas y deportivas de los Emiratos, para organizar esta competencia, que lógicamente tendría un enorme éxito económico para los anfitriones, que se aseguraban recaudaciones millonarias de fanáticos del fútbol, dispuestos a pagar lo que fuese para ver en acción en aquella primera edición a Lionel Messi con el Barcelona y a Cristiano Ronaldo con el Real Madrid.

La Supercopa la jugarían siempre cuatro equipos españoles: campeón y subcampeón de Liga y los dos finalistas de la Copa del Rey.

Fue tal el descaro de la organización, que a pesar de que en aquella oportunidad, el Real Madrid no ocupó ninguna de esas posiciones, fue invitado a la competencia en lugar del Betis de Sevilla, subcampeón de Copa.

“Poderoso Caballero es Don Dinero”, como escribió Francisco de Quevedo hace poco más de cuatro siglos, las críticas a la Federación Española de Fútbol de haber aceptado los 120 millones de euros, desde la prensa española, sumaron esta actividad a la de otras empresas del país que ayudaron a la implementación del tren de alta velocidad a La Meca, la construcción de líneas de metro en Ryad, la venta de armas, o la construcción de oasis urbanos en medio del desierto, que suelen ser llamados con cinismo “intereses estratégicos”.

En España se presentaron desde el inicio, voces de protesta por esta decisión.

Por ejemplo, la agrupación “Aficiones Unidas”, emitió este comunicado:

“Estamos a favor de la Supercopa, pero totalmente en contra de que se dispute fuera de España. A nuestro entender, la fiesta del fútbol, donde compiten los cuatro mejores equipos en las competiciones de la temporada anterior, no debe sustraerse a sus aficiones”.

Mucho más duro fue el columnista Iosu de la Torre quien en el El Periódico de Barcelona, escribió

“El negocio del fútbol es exprimido por personajes insaciables, capaces de estrechar lazos con países con leyes retrógradas, premedievales, bañadas en petróleo, perfumadas en pólvora. Cuando hayan pasado los fastos supercoperos, el autoritario régimen del “kufiyya” seguirá pisoteando derechos, con la complicidad de otros aventureros”.

gpandolfo@larepublica.net

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