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Martes, 29 de noviembre de 2022



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España nos pintó la cara con un 7-0 de escándalo

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Miércoles 23 noviembre, 2022

mundial Qatar

¡Masacrados!

Aplastados por España con un resultado escandaloso de 7-0, sonrojo y vergüenza exhibido por la Selección Nacional ante todo el mundo.

Yo sé que los dirigentes no juegan, pero cuando se irrespetan las jerarquías y todos son amigos, suelen suceder desgracias futboleras como estas.

Esta humillación que sufrió el fútbol costarricense, mínimo debería provocar la renuncia del presidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Rodolfo Villalobos, como cabeza de un grupo de dirigentes acomodados que dieron pasaporte a esta masacre.

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La Selección Nacional “decidió” y habrá que buscar y analizar el porqué, jugar su peor partido en muchos años, frente a una potencia mundial como España, equipo qué caminando, bailando, moviéndose, desmarcándose, nos pintó ese 7-0 que será imposible de borrar en muchos años, cuando se repasen las estadísticas de las Copas del Mundo.

Keylor Navas, hundido, desmotivado, sin pasión y sin ritmo, pagó carísima su inactividad en el PSG y se fue al precipicio con el resto de sus compañeros.

En sus buenos tiempos, cortados por un técnico que decidió sentarlo en la suplencia del PSG, mínimo cuatro o cinco de los siete goles de la Furia Roja los hubiese detenido.

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Pero este es un detalle secundario, porque al despeñadero se fue toda la Tricolor completa, dado que se hace imposible y triste, salvar un solo jugador del desastre.

Jordi Alba gestó los tres primeros goles de España: con un pase magistral a Gavi desubicó toda la retaguardia nacional en el minuto 11, y Gavi filtró a Dani Olmos para el 1-0.

Alba sirve perfecto a Asensio, quien cruza un remate que Keylor Navas hubiese desviado sin problemas si tuviera ritmo, pero el balón se le filtró para el 2-0 en el minuto 20 y en el 29, Oscar Duarte le cometió falta de penal a Jordi Alba y Ferrán Torres clavó el 3-0.

Jordi Alba no es un 10, ni un 9, ni un 7.

Es el defensa izquierdo de la “Furia Roja” y desde esa posición, despedazó la retaguardia de La Tricolor, mareada, desconcentrada, avasallada, desbordada por una España qué con un toque a toque excepcional, nos despedazó sin misericordia.

Ayer vimos jugar al maravilloso Barcelona de Pep Guardiola, vestido con el uniforme de la Selección Española y aquellos genios del “chiqui-chiqui” y el toma y dame como Xavi e Iniesta, fueron suplidos por pequeños astros del fútbol moderno como Pedri, Gavi, Torres, Olmos, con un ritmo, vértigo y movilidad que hacen imposible “cazarlos”, atraparlos, bloquearlos a sus impotentes celadores.

Fuller, Celso, Tejeda y Bennette, el medio campo de la Tricolor, fue violado, traspasado, burlado, humillado, por un rival que le dio a las huestes de Luis Fernando Suárez una hermosa lección de cómo se juega fútbol en el primer mundo.

Lógico que comprendemos la ilusión previa de los aficionados costarricenses, que incluso tratamos de apoyar y motivar desde nuestros espacios de comunicación, pero cuando se enfrentan una selección de primer mundo, con otra de quinto mundo, en cuanto a calidad de fútbol se refiere, se dan estos escandalosos resultados.

La regla se rompe ocasionalmente: Costa Rica lo ha hecho anteriormente y Japón se lo hizo a Alemania pocas horas antes del naufragio de la tropa de Luis Fernando Suárez.

Excepciones a la regla y ayer, goleó la regla.

gpandolfo@larepublica.net

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