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¿Es usted muy selectivo al comer?
Aunque no representa serios problemas a la salud, se está evaluando considerarlo como un desorden alimenticio, como la anorexia o bulimia

Es común escuchar a algunos padres quejarse porque sus hijos no quieren comer, especialmente los más pequeños.
Pueden existir varias razones, una de ellas es que sus niños sean selectivos, una situación que generalmente es pasajera y suele acentuarse en edades de dos a seis años.
Sin embargo, también se habla de personas adultas con esta tendencia; investigaciones han demostrado que en el 99% de los casos, eran selectivas desde pequeñas.
“En casas de padres que se preocupan de forma excesiva con la comida tanto de forma positiva como negativa, es más frecuente encontrar niños selectivos que mantienen esta actitud hasta la edad adulta. Por ejemplo, aquellos que castigan a sus hijos cuando no “limpian el plato”, comentó la nutricionista Rebeca Hernández.
Las personas selectivas se caracterizan porque tienen una alimentación muy limitada, aceptan alrededor de 12 alimentos o menos, principalmente carbohidratos, según dio a conocer la nutricionista.
“Su selectividad no es asociada a problemas de imagen corporal o peso. Aunque su alimentación es poco variada, su crecimiento y desarrollo no suele llegar a afectarse, mantienen peso y estatura normal, ya que de una forma u otra logran llenar todos sus requerimientos de energía”, comentó la especialista.
Recientemente este tema se puso sobre la mesa ya que algunos miembros de la Asociación Americana de Psicólogos están considerando incluirlo dentro de los desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia, esto porque aunque no esté asociado con consecuencias muy graves, se dice que podría generar deficiencias nutricionales aunque la vida no corre peligro, según han dado a conocer varios sitios como wearetherealdeal.com.
Los investigadores asocian esta tendencia a niños que son muy sensibles al gusto y a las texturas, aunque otros lo consideran un desorden obsesivo compulsivo, según el sitio yahoo.com.
Otra característica es que acostumbran comer solo en casa aunque les ofrezcan los mismos alimentos en otro lugar.
Para Hernández este es el tipo de rechazo más común, y el que más dolor de cabeza puede dar a los padres.
“Lo ‘quisquilloso’ usualmente se resuelve con el paso del tiempo sin problemas, especialmente cuando los niños empiezan a socializar más con sus compañeros en la adolescencia. La presión por participar con el grupo los lleva a que por sí solos empiecen a cambiar sus actitudes hacia los alimentos”, comentó.
Es importante tener presente que el rechazo es parte normal del desarrollo, y que la mayoría requiere hasta 15 a 20 exposiciones para aceptar algo nuevo, por lo que recomienda tener mucha paciencia.
A pesar de ello afirma que esta tendencia del niño se ha asociado a mayor riesgo de anorexia o bulimia en la adolescencia.
Si usted considera que la situación se le sale de las manos, por ejemplo si el peso y el crecimiento se ven afectados, lo mejor es que consulte con un especialista para que le dé las recomendaciones necesarias.

Melissa González
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