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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Es tiempo de Unidad

Rodolfo Piza | Miércoles 10 febrero, 2016


“No se trata de sentarse en las sillas de la Alcaldía o del Concejo Municipal, sino de lo que vamos a hacer desde ellas por la gente…”

Es tiempo de Unidad

No me refiero tan solo al lema del Partido Unidad Social Cristiana, sino al sentimiento general que ahora debe prevalecer. El compromiso de unirnos alrededor de la bandera nacional para atender los problemas de nuestros cantones y del país. Felicito a los ganadores y a quienes, sin ganar, aportaron ejemplos de hidalguía, valentía y compromiso.
Es cierto que, con alegría y responsabilidad, asumo también el crecimiento indudable de la Unidad en estas elecciones, siendo el partido que más creció en número de votos, alcaldías y cargos electos. Pero el éxito que nos engrandece más como nación, es observar que aumentamos la participación electoral.
Queden atrás los resentimientos, las pitoretas y las banderas de partido, e iniciemos todos juntos la tarea de recuperar la confianza y la esperanza de los costarricenses.
Los problemas locales nos convocan por encima de etiquetas. Más de 22 mil kilómetros de este país son caminos municipales. Más de la mitad de los puentes, son municipales. La mayoría de las bandas y equipos deportivos son patrocinados por nuestras municipalidades. Los parques, la recolección de basura, la limpieza de nuestras calles, el ornato público son tareas municipales. Y tareas nacionales, como la seguridad ciudadana, la educación, la salud, el desarrollo económico, el empleo, la cultura, el ambiente y los programas sociales (pensiones, becas, cuidado de adultos mayores, de menores, vivienda, etc.); las municipalidades pueden y deben cumplir un rol complementario. Su concurso es necesario para avanzar en esos campos.
En la era de los descubrimientos y de la conquista de América, algunas naciones otorgaban patentes de corso. Patentes para navegar, para hacer negocios o para la piratería. En tiempos modernos, la expresión queda para los tributos y permisos municipales, y la de franquicia se usa para el desarrollo de una actividad bajo la cobertura, ya no de un país, sino de una entidad.
Un partido político serio, sin embargo, no existe para otorgar franquicias, ni mucho menos patentes de corso. ¡Ay de aquellos funcionarios electos que traicionen a los costarricenses beneficiándose o metiendo la mano en las arcas de los Gobiernos Municipales!
Fernando Savater, filósofo español, decía que la democracia estaba fundada en la idea de que todos estábamos obligados a ser políticos. Y si hemos de cumplir ese deber, qué mejor que empezar por las municipalidades.
Alexis de Tocqueville lo expresó mejor que nadie: “Es en el municipio donde reside la fuerza de los pueblos libres. Las instituciones municipales son a la libertad lo que las escuelas primarias a la ciencia… Sin instituciones municipales, una nación puede darse un gobierno libre, pero carecerá del espíritu de libertad…”.

No se trata de sentarse en las sillas de la Alcaldía o del Concejo Municipal, sino de lo que vamos a hacer desde ellas por la gente, por la gente que sueña, que sufre, que se ilusiona, que se frustra. A los alcaldes y alcaldesas, regidores y síndicos recién electos, les toca la tarea de devolverles la esperanza a sus vecinos, esperanza en las municipalidades, pero sobre todo en ellos mismos, en sus cantones y en Costa Rica.

Rodolfo E. Piza Rocafort