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Es prudente señalar el hecho de que muchos de los problemas que vive la población, no se deben mayormente a la crisis económica mundial. El origen más bien hay que buscarlo en fallas del modelo de desarrollo y de la forma de gestionar que bien pudieron haberse subsanado en el camino


Es tiempo de reaccionar

No es motivo de orgullo para Costa Rica, sino todo lo contrario, que mientras en muchos países de América Latina ha crecido la clase media, aquí se ha deteriorado seriamente, aumentado la pobreza y la desigualdad y cada vez hay más costarricenses padeciendo hambre y muriendo por falta de atención médica.
Hoy que estamos en campaña política se escucha a todos los candidatos a la presidencia asegurar en las tradicionales promesas electoreras que cambiarán esas condiciones de vida y que todo comenzará a ir mejor para la mayoría de los nacionales.
En relación con esto, es bastante prudente señalar el hecho de que muchos de los problemas antes mencionados que vive la población, no se deben mayormente a la crisis económica mundial.
El origen más bien hay que buscarlo en fallas del modelo de desarrollo y de la forma de gestionar que bien pudieron irse subsanando en el camino.
Una gran cantidad de aspectos que han dañado la calidad de vida de la mayoría de los habitantes, podrían y pueden mejorarse de manera importante sin tener que esperar a la aprobación de nuevas leyes o modificación de las actuales. Se trata únicamente de voluntad política para hacer que nuestra constitución y las leyes se cumplan.
Veamos el caso de la educación. Se ha venido utilizando como argumento electorero la promesa de aumentar el presupuesto para la misma, mientras se sabía que no sería posible cumplir. Simultáneamente, no se hizo lo necesario para obtener, al menos un buen uso del dinero disponible a fin de que sirviera a la población de una manera más eficiente.
Además, y para seguir hablando solo del aspecto de la educación, el derrumbe de la clase media y aumento de la pobreza, como sabemos, inciden directamente en el grado de escolaridad. A menor escolaridad, menores posibilidades de empleo y sigue su curso el círculo vicioso que la Costa Rica de otra época supo evitar.
Son muy escasos los niños o adolescentes que viviendo en hogares pobres y sin atención médica oportuna cuando enferman, logran vencer la adversidad y continuar estudios. Son estas, lamentablemente, excepciones que no sacan a la población del nefasto círculo mencionado.
Es importante pues, que se trabaje sin descanso en gestionar mejor. Pero debe haber a la par de esto unos cambios que permitan la mejor distribución de la riqueza y una gestión justa y eficiente a fin de recuperar una clase media con las condiciones que tenía y un buen nivel educativo real.
Es una vergüenza nacional que lo que se ha venido haciendo nos haya convertido en el país latinoamericano que en vez de aumentar su clase media, la deterioró significativamente.
 

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