“Es terrible la prohibición de investigaciones”
Quiero que el mundo sepa que esta vacuna es un descubrimiento costarricense, explicó Christian Marín, científico nacional. Gerson Vargas/La República
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Tico creador de vacuna contra el cáncer de páncreas no puede traer ensayos a Costa Rica

“Es terrible la prohibición de investigaciones”

Costo promedio de análisis es de ¢1.000 millones

Probar en el país la vacuna que el costarricense Christian Marín desarrolló para tratar el cáncer de páncreas le daría a Costa Rica el reconocimiento científico internacional de ser parte de la historia médica.
Además de ingresos económicos para los laboratorios y empresas que se dedican a investigar los resultados de la aplicación de medicamentos para que sean aprobados y comercializados por las empresas farmacéuticas.
También se podría analizar la posibilidad de que pueda ser usada en otros tipos de cáncer como el de pulmón, estómago e incluso senos, y así ampliar la población beneficiada con el descubrimiento.
Sin embargo, nada de esto es posible, debido a que no está permitido legalmente hacer ensayos clínicos en el país, situación que el costarricense lamenta.
Para que la vacuna sea aprobada, pasarán al menos de tres a cinco años, como lo aseguró el creador nacional, pues es necesario realizar ensayos clínicos.
Esta etapa tiene tres fases, la primera es la prueba de la seguridad de la vacuna; es decir, comprobar si tiene efectos secundarios y cuáles son.
La segunda es verificar la eficacia, hasta qué punto sirve en seres humanos, pues las cantidades usadas en ratones son menores a las que se necesitarían en personas; la última fase es para confirmar las dos anteriores.
“Me gustaría traer al país la siguiente etapa del estudio porque se trata de mucho dinero y experiencia para los científicos nacionales, pero es fatal que en Costa Rica no se pueda hacer este tipo de investigaciones, las farmacéuticas se han trasladado a Panamá”, indicó Christian Marín, científico nacional.
La vacuna lleva varios años en desarrollo en el Baylor College of Medicine en Texas, en Estados Unidos donde reside el tico.
Se trata de un medicamento terapéutico para controlar el tamaño de los tumores, por lo que no sería preventivo.
Entre sus descubrimientos el virólogo determinó la presencia de una molécula llamada mesotelina en el 90% de los casos estudiados en 40 pacientes con este mal.
Además de que su presencia genera que los tumores sean más agresivos y tengan mayor capacidad de crear metástasis.
En sus estudios encontró otra molécula capaz de controlar a la mesotelina, llamada MIR198 la cual fue inyectada en tejidos con cáncer y provocó la muerte de esas células malignas.
También fue probado en ratones a los cuales les indujeron cáncer de páncreas, donde quedó demostrado que esa molécula impidió el crecimiento de los tumores y la creación de metástasis, lo que permite el traslado del mal a otras partes del cuerpo.
El costo promedio de la investigación es de ¢1 mil millones.
Desde 2011 la investigación de medicamentos en seres humanos está prohibida en Costa Rica tras un fallo de la Sala Constitucional a espera de una ley que lo regule.

Angie Calvo
[email protected]
@La_Republica

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