Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 3 Agosto, 2016

Un país prospera cuando logra que el talento nativo se quede en el territorio nacional y el de otros países llega para desarrollar sus ideas

Es positivo tantos inmigrantes

Algunos estiman que hay unas 800 mil personas residiendo en Costa Rica que no nacieron aquí; una cantidad importante ya adquirió la nacionalidad tica. Otros residen legalmente en el territorio pero aún mantienen la ciudadanía de su lugar de origen. Y también hay quienes entraron sin pasar por las oficinas migratorias; viven a la sombra de la ilegalidad. ¡Qué bueno que hay tantos inmigrantes!

No hay mejor indicador de un país exitoso que la cantidad de personas extranjeras que decidieron libremente llegar a vivir en su territorio. La gran mayoría optó por Costa Rica porque creyó que aquí tendrían más oportunidad de prosperar y criar familia.
Es cierto que el grupo más grande de inmigrantes proviene de un solo país, Nicaragua, pero también hay personas nacidas en Colombia, Venezuela, México, Estados Unidos, Jamaica, Alemania, Corea, Israel, Canadá, Chile, Japón y muchos otros. Cada uno trae una perspectiva un poco diferente y muchos optan por fundar una micro o pequeña empresa (MIPYME).
La cantidad y diversidad de mipymes fundadas por los inmigrantes es asombrosa; librerías, fábricas de zapatos, marqueterías, pulperías, verdulerías, sodas, lavanderías, fábricas de ropa de mujer, heladerías, panaderías, centros de creación de software, restaurantes, hoteles, constructoras, talleres de automóvil; la lista es muy extensa. Estos empresarios incipientes han enriquecido al país; muchos trabajan horarios muy extensos para que sus hijos tengan una vida mejor de la que tuvieron ellos. Algunas de sus empresas han disfrutado de éxito y han crecido empleando muchos nacionales.
Los expertos saben que un país prospera cuando logra que el talento nativo se quede en el territorio nacional y el de otros países llega para desarrollar sus ideas. Costa Rica generalmente no exporta su talento a través de la emigración y los gobiernos deberían luchar para que no se convierta en una nación remesera como las otras del istmo centroamericano (exceptuando Panamá).
Algunos xenófobos se preocupan porque una de cada cinco personas en el país nació en otro lado. Manifiestan que la cultura nacional está amenazada por la presencia de los foráneos. No entienden que la sensación de libertad, de oportunidad y de bienestar que prevalece entre los ticos es el elemento más fuerte de la cultura; es precisamente lo que quiere vivir el que llega para establecer su residencia. Las encuestas de Gallup realizadas a nivel global (más de 70 países) revelan que es en Costa Rica donde hay más sensación de bienestar en el planeta.
Es cierto que los nacionales han aprendido a comer sushi, chow mein, vigorón, hamburguesas, pizza, arepas, mole, y causa, pero a los inmigrantes les encantan el picadillo de arracache, la olla de carne, y el chifrijo. Más bien la oferta de comida ha mejorado con la llegada de los que nacieron afuera.
Hay quienes quieren hacer más difícil la entrada de extranjeros al país, especialmente si se quieren quedar. Más bien se necesitan más, especialmente si son talentosos y pueden aportar a la riqueza económica y cultural nacional.