Enviar

Malas decisiones administrativo-financieras amenazan con llevar a la quiebra a una de las instituciones insignes de los costarricenses

Es hora de ponerse a trabajar por la Caja

El año que recién se fue dejó encendida una luz de alerta en la mente y el corazón de cientos de miles de ciudadanos que dependen de los servicios de salud que ofrece la Caja Costarricense de Seguro Social.
Se trata de un cúmulo de malas decisiones administrativo-financieras que comenzaron a gestarse a principios de la década de 1990, pero que recrudecieron durante los últimos cuatro años y amenazan con llevar a la quiebra a una de las instituciones insignes de los costarricenses.
Expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalaron en julio anterior que, si no se tomaban medidas urgentes, el déficit financiero de la institución pasaría de ¢118 mil millones hasta triplicarse en 2015.
En el informe se incluyeron proyecciones financieras que consideraron varias posibilidades a partir de la aplicación de diversas políticas institucionales y agentes externos, elaborados con base en información acerca de los últimos cinco años y que fue suministrada por la misma Caja de Seguro Social.
Entre las recomendaciones se encontraban el congelamiento de horas extras, la disminución en la cantidad de pagos por concepto de disponibilidad y guardias médicas, contener en un 1% el crecimiento de la planilla durante tres años, así como controlar los salarios a mandos medios desde este año.
Posteriormente, la junta directiva de la Caja solicitó a cuatro especialistas nacionales analizar el informe de la Organización Panamericana de la Salud y en setiembre presentaron una lista de 81 recomendaciones enfocadas en restablecer la sostenibilidad financiera de la institución.
En ambos casos hubo consenso, los causantes de esta grave enfermedad fueron un aumento desmedido en los salarios a especialistas, la gran cantidad de incapacidades giradas en los últimos años y el crecimiento descontrolado de la planilla, sin dejar de lado el impago de las obligaciones por parte del Estado, que alcanzaron los ¢124 mil millones y que la presidenta Laura Chinchilla se comprometió a saldar durante los próximos meses.
Así las cosas, no queda más que ponerse a trabajar para enderezar el rumbo y comenzar a poner en práctica las medidas recomendadas por los expertos internacionales y nacionales, esto con el fin de asegurar la permanencia del sistema solidario de salud que tanto ha enorgullecido a los costarricenses durante los últimos 70 años.
Ver comentarios