Enviar
Jueves 7 Agosto, 2008

¿Es la educación la respuesta a la sociedad enferma y a la descomposición social?


El 30 de julio estalló la bomba social que notifica a los costarricenses de los graves problemas que padece una parte de nuestra juventud. ¿Es el grito desesperado pidiendo ayuda o más bien la clarinada que nos pone sobre aviso de males mayores?
LA REPUBLICA, en sus editoriales del 30 de julio y del 2 de agosto, engarza dos problemas que en apariencia son distintos. La frustración es la “chispa que enciende la violencia” para mucha gente.
Una de las causas —de la sociedad enferma— muy bien señaladas por el Editorial, es la pérdida de valores.
Otra de las causas acertadamente apuntadas en el otro editorial —El reto trascendental de esta época es que “el sistema educativo del país necesita de profundos cambios y el ofrecido incremento de recursos económicos”.
A los lectores de LA REPUBLICA nos complace este enfoque de la problemática social de la sociedad costarricense.
Los estudiosos de la educación saben perfectamente que la descomposición social comienza cuando los valores se van relativizando, para el gusto y acomodo de quienes temporalmente ostentan el poder. Cita el Editorial que “de un modo u otro se ha inducido a los jóvenes, muchas veces con el mal ejemplo dado por quienes deberían ser sus adecuados modelos”.
Gracias a Dios existe conciencia periodística para decir las cosas en su justa dimensión. En los modelos que están sirviendo de ejemplo a la juventud —que todo lo observa— están las causas de este mal que viene creciendo en forma subterránea y que a veces, como sucedió en los patios de la Universidad agredida, saca del subsuelo social sus garras para decirnos —sigan durmiendo sobre los laureles— que la tradicional y morigerada democracia costarricense pronto sucumbirá.
Los responsables directos del vandalismo son “13 jóvenes identificados” dice LA REPUBLICA del mismo 13 de julio en su página seis.
¿Y quién identifica a los responsables del mal ejemplo causa próxima del deterioro de los valores a quienes estos jóvenes han imitado?
Todos sabemos aunque no nos atrevamos a decir sus nombres. Cuando, cada mañana, con el desayuno, abrimos los periódicos —de primero LA REPUBLICA porque nos llega más temprano— es casi seguro que nos tomaremos el café amargo sin querer. Es casi rutina encontrar la noticia de un nuevo acto de corrupción o por lo menos un nuevo aspecto de un viejo hecho del mismo talante.
Como no podemos prohibir a los jóvenes el conocimiento de la realidad cotidiana, ellos también se van acostumbrando a que el poder es una especie de patente para estirar la ética y así poder estirar fácilmente los ingresos económicos.
No cabría la lista de actos de corrupción denunciados o en proceso de investigación.
Otros aspecto que se ha perdido, dolorosamente para la democracia, es la voz de los ex presidentes. Recuerdo cuando salía algún ex gobernante, con su autoridad moral, levantando su voz autorizada para llamar la atención cuando esporádicamente aparecía algo que pareciera un debilitamiento de las normas éticas en la función pública.
Aquí si daré algunos ejemplos. Don Mario Echandi Jiménez y don José Joaquín Trejos Fernández. Un par de señores ex presidentes que siempre han gozado de la autoridad moral para señalarle rumbos al país. También quisiéramos escuchar la voz de otros señores ex presidentes igualmente honorables que tienen mucho que aportar en estos momentos difíciles por los que atraviesa la democracia costarricense. Hacemos un llamado a don Luis Alberto Monge Alvarez y a don José María Figueres Olsen para que manifiesten su voz autorizada y ayuden a Costa Rica en el proceso de reformar su sistema educativo que ya no da para más.
Detrás de ellos podemos ir todos los ciudadanos, los padres de familia, los educadores, los pastores, las facultades de educación que son más de 25, los colegios profesionales, las cooperativas, las asociaciones solidaristas, los sindicatos, las cámaras y los empresarios, las universidades y los estudiantes. Todo ciudadano que tengo algo que decir debería pronunciarse sobre el modelo de educación centrada en valores que Costa Rica requiere para los próximos 50 años.
Si no hay valores como ejes orientadores de la labor educativa, todo lo demás, currículo, programas, estrategias, métodos y sistemas caerá en el vacío.
El periódico LA REPUBLICA lo dice en su editorial con toda claridad, interpretando el sentir nacional, “No parece que el país pueda seguir esperando. No se puede llevar a Costa Rica al desarrollo, como también se ha enunciado, sin hacer lo necesario en su sistema educativo”.
El desarrollo deber ser humano. Educación es equivalente a desarrollo humano. Comprender la formación de la conciencia de que se es persona. La formación de la capacidad crítica y una fuerte conciencia de los valores que rigen la toma de decisiones. La educación ya no enseña memorizaciones de conceptos e información. La educación debe promover el desarrollo del ser humano como persona integral e integrada socialmente, capaz de comprender el mundo globalizado y de desenvolverse en él. Una persona sin prejuicios, solidaria y democrática. Un ciudadano consciente de sus deberes cívicos, comprometido con la preservación del medio ambiente.
Existen algunas organizaciones que por su naturaleza y actividad esencial tienen mucho que decir sobre la reforma al sistema educativo. Las facultades de Educación en Costa Rica son alrededor de 27. Allí se debate y se investiga todos los días en sus aulas cómo mejorar la educación. Es hora de sacar de las bibliotecas los excelentes trabajos de investigación y darlos a conocer.
El Colegio de Licenciados y Profesores es otra organización de educadores que reúne excelentes profesionales de la educación que invitamos a pronunciarse. Está presidido por una doctora en Educación y un distinguido equipo de profesionales.
Cada universidad cuenta con un Instituto de Investigación en Educación. Conocemos los de la Universidad de Costa Rica, la UNED, la Universidad Nacional, la Universidad Católica, la Universidad de las Ciencias y el Arte, la Universidad Florencio del Castillo, la UACA, entre otras. Todas las universidades privadas cuentan con excelentes profesionales de la educación que pueden aportar mucho a la reforma educativa.
Los pensadores costarricenses que pueden decir mucho con autoridad son incontables. Recordamos a doña María Eugenia Dengo Obregón, don Alberto Cañas Escalante, don Guillermo Malavassi Vargas, don Francisco Antonio Pacheco, don Marvin Herrera, entre muchos otros ilustres.
Los colegios profesionales tienen en sus comités de ética y en sus estimables asociados, a excelentes costarricenses que están llamados a dar su aporte.
La prensa es citada en último lugar porque le corresponde una gran responsabilidad social. El costarricense tiene muy poco en quien creer. Se ha decepcionado. Hemos sido decepcionados por los que se aprovechan de la función pública para beneficiarse en sus intereses particulares.
La prensa nacional, además de LA REPUBLICA, tiene la responsabilidad de indagar, investigar, preguntar y dar a conocer el pensamiento genuino del costarricense.
Debe auscultar muy bien en el pensamiento y las intenciones de los señores y las señoras que aspiran a la candidatura presidencial, con vistas a los comicios que se acercan en 2010.
Conocen los aspirantes al poder los alcances del problema de la educación costarricense. Qué soluciones ofrecen. Con qué recursos piensan sustentar sus propuestas. De dónde va a salir el presupuesto para financiar la excelencia en la educación. Qué ejemplo de valores piensan ofrecer a la juventud observadora y atenta.
Qué oportunidad de realización personal y laboral ofrecerá un eventual gobierno a la juventud a partir de 2010.


Máster Miguel Angel Machado Ramírez
Estudiante de Doctorado en Educación
Universidad Católica de Costa Rica