Natiuska  Traña

Natiuska Traña

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Miércoles 7 Marzo, 2018

Es día de la mujer, pongamos en su lugar al cernícalo machista

Hoy mientras me tomo un té de tilo, me abruma que más del 95% de la población masculina, esté compuesto de hombres machistas. Tal vez no he hecho el estudio estadístico, pero no es un secreto para todas que los índices de violencia física y simbólica son altísimos en los noticieros y en la vida diaria.

En los inicios del siglo XXI, muchas mujeres nos hemos convertido en mujeres trabajadoras, efervescentes, que producimos, protestamos y buscamos una relación igualitaria que viene a descontrolar el concepto que hemos aceptado por siglos de prepotencia masculina.

Hablábamos en una sobremesa la vez pasada, del lenguaje inclusivo y lo mucho que a mí me afecta la destrucción del español, pero el punto importante es que muchos necesitan escuchar el “todos y todas” para entender que en ese foro, profesión, lugar, espacio también hay mujeres. ¿Ustedes pueden creerlo? Claro, una hablando desde un lugar de privilegio no sabe cuántas mujeres se ven afectadas por estos maltratos. Y cuando digo privilegio, me refiero a que mis padres no se sintieron mal porque fueran a tener una hija, tuve acceso a educación y puedo estar expresando mis ideas libremente en este espacio.

Este inconsciente social ha querido mantener a las mujeres en ese arquetipo de dócil, complaciente de sumisión, que no discuta y mucho menos, que nunca sea más inteligente que el hombre con el que está. Ante una mujer que no cumple este estándar, muchos hombres inseguros deciden humillar y someter a muchas mujeres haciéndolas sentir insuficientes, feas, tontas, incapaces; porque es más fácil para ellos así, controlar a una mujer que en muchos aspectos es mejor que él y lo hace sentirse disminuido.

En la actualidad, las mujeres no necesitamos que nos mantengan, eliminando ese dominio de origen histórico junto con la fuerza bruta (recuerden las fábulas de la prehistoria donde el hombre lleva el mazo en la mano y a la mujer tirándola del cabello). Debemos sustentar una relación entre iguales, donde nadie manda ni es mandado.

Caballeros, los insto a descubrir cuando estén con su media naranja y le dé un ataque de estrés por el trabajo, haya algún desorden hormonal (tan típico), utilicen ese sector del córtex cerebral y sean más sensatos, racionales, más humanos y menos primitivos, no hay nada más desafiante que alguien que te ponga retos, que te escuche, te discuta, te quiera y te apoye, no solo un objeto más sobre el cual ejercer posesión o que compense sus inseguridades o problemas sicológicos.

Compañeras, probablemente resultemos en ocasiones un poco agresivas y hagamos meollos en las cabezas de los XY, esto puede hacer que nos cueste encontrar pareja y nos quede un destino de mujer sola exitosa. Pero no todo está perdido, sé que en realidad en la cabeza de uno que otro, lo cernícalo ya se está perdiendo, por lo cual ahí estarán los valientes que saben que ahora son nuevos tiempos, hombres seguros, que admiran, valoran y respetan.

*Cernícalo: interprétese como hombre ignorante