Enviar
Análisis de ceniza revela que se trata de material viejo y se aleja la posibilidad de expulsión de lava
Erupciones de volcán Turrialba bajan intensidad
• Acueductos y Alcantarillados descarta que la ceniza afectara la potabilidad del agua para consumo humano

Daniel Chacón
[email protected]

La actividad del volcán Turrialba cesó ayer por la tarde, de acuerdo con el monitoreo que mantienen los geólogos sobre la actividad del coloso. A pesar de este regreso a la calma, las alertas preventivas se mantienen.
A las buenas noticias se suma una mejora en las condiciones climáticas al cesar los fuertes vientos que se experimentaron en el Valle Central, y que arrastraron la ceniza hasta Aserrí inclusive.
No será hasta esta mañana que se anuncie un cambio en las medidas preventivas, de acuerdo con información suministrada por la oficina de prensa de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).
En los cantones de Turrialba, Alvarado y Oreamuno se decretó alerta amarilla por la caída de ceniza; mientras que en verde permanecen Desamparados, Coronado, Moravia, Montes de Oca y Tibás.
La ceniza que ha caído desde el lunes anterior es material viejo, que formaba parte de un tapón. Por ello pierde fuerza la opción de una erupción de lava, aunque los especialistas hacen un llamado para mantener los planes de contingencia.
“En este momento está regresando la calma. Como el proceso empezó en 1995 de forma lenta y se intensificó en 2007, resulta difícil pensar que un proceso tan largo simplemente vaya a terminar en algo tan simple o pequeño como esto”, dijo Guillermo Alvarado, geólogo de la Red Sismológica Nacional.
Por ello mantienen en observación la actividad sísmica, porque ese es el indicador de lo que sucede en el interior del volcán, explicó.
La actividad que persiste es la emanación de bióxido de azufre, y en las últimas horas se identificaron dos nuevos “orificios” en la ladera occidental, que previamente fueron fisuras que por la actividad se constituyeron ya como escapes alternos al cráter principal.
La acidez de la ceniza tampoco es alta, apenas comparable con la de un limón. Este nivel es tolerable y por ello no se ha dado afectación sobre las fuentes de agua potable.
Tanto el embalse de El Llano como la represa hidroeléctrica de Cachí son importantes para el suministro de agua y electricidad respectivamente para el Valle Central.
Si bien ha caído ceniza en ese lugar, el agua no ha sufrido afectación ni para el consumo humano ni para la generación de energía hidroeléctrica.
“El agua para consumo humano, proveniente de los acueductos rurales no presenta ningún peligro para la población”, aseguró Ricardo Sancho, presidente ejecutivo de Acueductos y Alcantarillados.
Estas plantas de tratamiento de cumplir sus funciones debieran retirar los sedimentos, para distribuir luego el líquido a la Gran Área Metropolitana.
En el transcurso de esta mañana, los geólogos de la Red Sismológica Nacional harán un balance del comportamiento del volcán, que servirá para que el Centro de Operaciones de Emergencia defina la dirección a seguir respecto a la atención de este fenómeno.
Ver comentarios