Erdogan puede malograr su victoria frente a golpistas ineptos
Las multitudes en la calle coreaban consignas a favor del restablecimiento de la pena de muerte, que Turquía prohibió como parte de las negociaciones para incorporarse a la Unión Europea. Bloomberg/ La República
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 La dura respuesta del presidente Recep Tayyip Erdogan al golpe pésimamente planeado del fin de semana puede llegar a extralimitarse provocando otro intento, según expertos militares que estudian los golpes de Estado.
El desquite fue rápido y arrollador. Para el lunes, había casi 20  mil personas arrestadas o despedidas, incluidos efectivos militares, jueces, y funcionarios de los ministerios del Interior y de Hacienda. Hay filmaciones de grupos de civiles golpeando a los soldados que se rendían e intentando arrojar a algunos de los heridos por un puente en Estambul. Las multitudes en la calle coreaban consignas a favor del restablecimiento de la pena de muerte, que Turquía prohibió como parte de las negociaciones para incorporarse a la Unión Europea.
“Lo que está haciendo en este momento es un juego muy peligroso”, dijo Naunihal Singh, profesor adjunto en el Air War College de Montgomery, Alabama, y autor de “Seizing Power. The Strategic Logic of Military Coups”. “Puede, en el peor de los casos, provocar otro intento de golpe y, lo más probable, rebeliones de quienes se sienten tratados injustamente”, agregó.
La medida más prudente sería que Erdogan permitiera a las fuerzas armadas hacer frente a la insurrección en sus propios términos en lugar de asumir la responsabilidad de castigar a los soldados “con sus jueces y fiscales”, dijo Edward Luttwak, autor de “Coup d’État: A Practical Handbook”.
Si bien los simpatizantes de Erdogan son más vehementes y numerosos que sus adversarios, dijo, el sentimiento de desesperación de quienes se oponen a él no da indicios de ceder.
“Turquía es un país en el que mucha gente se siente sub-representada”, dijo en una entrevista en Estambul este domingo Hev Okcuoglu, de 36 años, que trabaja en la industria editorial. “No quedan válvulas de escape legítimas para que la gente exprese su insatisfacción”.
Esos sentimientos dejan abierta la posibilidad de que la respuesta dura de Erdogan no haga más que incitar a sus enemigos a aprender de sus errores y repetir el intento, advirtió Luttwak.
“Ahora se dan cuenta de que el error fue no capturar a Erdogan”, dijo. “Será mejor que tenga cuidado. La lección del golpe es: primero hay que atraparlo a él”.
El golpe exhibió un grado tan desconcertante de incompetencia que algunos turcos, formados en la admiración de su ejército con servicio militar obligatorio, conjeturaron que quizá fue montado como pretexto para que Erdogan eliminara los últimos vestigios de oposición en Turquía. No obstante, las teorías conspirativas son explicaciones menos probables del fracaso que la incompetencia, según Singh y Luttwak.
“Un golpe de Estado es esencialmente una actividad técnica que requiere planificación”, dijo Luttwak por teléfono desde Chevy Chase, Maryland, este domingo. “No hicieron un muy buen trabajo”, concluyó.
 

 



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