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¡Equipos a examen!

¿Cómo saber si su equipo posee solidez para resistir vendavales, sobreponerse a una crisis, superar sus propios resultados y llegar a puerto seguro aunque navegue por aguas turbulentas? ¡Póngalo a prueba! Obsérvelo ante un sencillo examen de profundo significado.
¿Cómo responde cuando uno o varios de sus miembros enfrentan una situación difícil y todos saben que las razones son injustas, inmerecidas o imprevistas? Hay dos opciones: todos cierran filas y los acuerpan o algunos parecieran hacer la de aquellas aves que meten su cabeza en la tierra para ignorar, ser indiferentes o pensar únicamente en su protección individual.
Si ocurre lo primero, su equipo posee un código moral en el que la solidaridad ocupa un lugar de privilegio. Mientras esta prevalezca todo lo demás se resolverá y los miembros sabrán que los principios que les unen son ciertos y que por eso caminan por tierra firme.
En la película El Gladiador, cuando “El Español” y otros esclavos son lanzados a la arena de combate y están a la espera de que se abra el portón por el que saldrán sus contrincantes, él dice a sus compañeros: “Sea lo que sea que salga de allí lo enfrentaremos unidos, solo así venceremos”. En los equipos solidarios el sentimiento de pertenencia es muy fuerte porque saben que ante un momento difícil todos pueden contar con todos, sin condiciones. El premio será un férreo carácter colectivo y una conciencia limpia por no haber negociado sus valores a cambio de conveniencias personales.
Quienes, por el contrario, actúan con indiferencia, no solo afectan al equipo al evidenciar que en realidad este todavía no lo es, sino que se dañan a sí mismos porque no podrán esperar luego lo que ellos mismos no dieron en el instante preciso y con fuerza moral. Estos miran hacia otro lado o fingen estar ocupados, pues saben que sus palabras de compromiso caminan sobre arenas movedizas. El premio en esta opción es incierto y riesgoso.
El equipo de fútbol de la Universidad del Sur de California (USC), de la cual soy egresado, pregona varios principios, entre los cuales destacan: “No nos tendremos secretos. No nos mentiremos a nosotros mismos, ni unos a otros. Dependeremos unos de otros en confianza. Seremos hombres de palabra. Diremos lo que queremos decir y haremos lo que decimos. Seremos desinteresados y esperamos que todos los demás muestren esa misma cualidad. Cuidaremos unos de otros sin expectativas. Estaremos atentos unos de otros. Realmente creemos que somos guardas de nuestros hermanos.”
Maxwell dice que “el halago más grandioso que usted puede recibir es que se puede contar con usted”, y este es el examen más valioso que su equipo debe aprobar.

German Retana
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