Entre dos amores
Apoya a la Sele, pero su pasión en el Mundial es Italia. Tano asegura que la “squadra azzurra” será la campeona del mundo. Esteban Monge/La República
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Gaetano Pandolfo

Entre dos amores

Apoya a la Sele, pero su pasión en el Mundial es Italia. Tano asegura que la “squadra azzurra” será la campeona del mundo


Su ombligo lo dejó en el barrio La Dolorosa, en el centro de San José. Pasó su infancia jugando en las calles de ese lugar y en el play frente a la iglesia, mientras que la plazoleta frente a la estación del Pacífico fue testigo de sus dotes como extremo izquierdo.
Pero la sangre jala, y más cuando es italiana. ¿Qué más italiano que llamarse Gaetano Pandolfo Rímolo? Su ascendencia mediterránea está marcada en cada uno de sus rasgos, su forma de ver la vida y en cómo analiza el fútbol.
“Apoyo a Costa Rica, pero para el partido del Mundial voy con Italia”, dice el columnista cuyo nombre de batalla en el campo del periodismo es Gapari, aunque para los amigos y los lectores de LA REPÚBLICA es Tano.

¿Qué tan italiano es usted?

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Voy a muerte con la Selección y quiero que gane, pero eso es una cosa y otra el análisis, en el que creo que Costa Rica no tiene posibilidad. Esteban Monge/La República
Totalmente. Es un asunto de hogar. La gente del sur de Italia tiene una cultura, una forma de ser, donde las madres hacen una comida deliciosa, donde el almuerzo de los domingos es una ceremonia. Yo nací en una familia italiana, con todas esas costumbres, donde solo nos hablaban en italiano. ¿Y entonces qué voy a sentir por Italia? Por supuesto que una gran pasión, y en el fútbol también lo vivo.

¿Fue una ilusión conocer Italia?
Conocí Italia durante el Mundial de 1990. Sinceramente, aunque me crie en un ambiente italiano, no era el sueño de mi vida conocer Italia. Prefería conocer otros lugares como Buenos Aires, Argentina, lo cual suena raro.
Sin embargo, cuando terminó la participación de Costa Rica en el Mundial y me dirigí hacia el pueblo de mis padres, Morano Cálabro al sur de Italia, ahí sí sentí que se me aflojaron las piernas, empecé a sentir el sueño de conocer la tierra de mis padres.
Mi madre hasta me había instruido de dónde tenía que ir, y llegué a una despensa, me presenté como el hijo de Adelina Rímolo. La señora empezó a pegar gritos y salió a exclamar por todas las calles del pueblo “ha venuto il figlio de Adelina”. Eso era como ver una película de Sofía Loren. Y esa emoción hizo que me pusiera a llorar.

Fue precisamente en ese Mundial donde vivió una de las experiencias más duras de su carrera.
Resumo lo que pasó. Se dio un golpe de estado en el fútbol de Costa Rica donde destituyeron a tres personas, al presidente de la Fedefútbol, al técnico de la Selección que nos clasificó, y al jefe de prensa, que era yo. Mi destitución se dio porque cuando quitaron a Marvin Rodríguez al frente de la tricolor, fiel a mi estilo, consecuente con mi pensamiento, inicio una cadena de críticas a la caída de Marvin y luego al papel de la selección en los partidos previos.
Al final fui a Italia enviado por LA REPÚBLICA y cuando llego yo me doy cuenta de que los federativos me anularon la acreditación. Y así no podía trabajar o ir a los estadios. Voy a Mondoví y soy recibido como un delincuente, pues ni los jugadores de la Selección, salvo dos o tres, me hablan. Soy como un enemigo.
Tengo la dicha de que me apadrina la gente de canales 2 y 6; Álvaro Allen, Hernán Morales y el recordado Pilo Obando, y un amigo Jorge Ross me acuerpan, me meten al canal. Y luego, con otros periodistas montaron una estrategia para entrar “en molote” y así yo pudiera ingresar a los estadios.
Todo se resume en que al final hasta el hermano de Gabelo me trató de traidor a la patria, porque yo era muy crítico. Fue muy triste para mí, aunque también fue una experiencia muy enriquecedora como periodista porque tuve que hacer milagros para trabajar.

Ahora juega Costa Rica con Italia. ¿Cómo ve usted ese partido?
Yo escribí en la Nota de Tano que Dios guarde nos tocara con Italia, y viene la rifa y nos toca Italia. A mí no me gustó para nada. Pero para ese partido mis sentimientos son italianos y sinceramente no le veo ninguna posibilidad a Costa Rica ni en ese ni en ninguno de los otros partidos.
Yo quiero que la gente entienda que le voy a muerte a Costa Rica en los otros partidos, pero otra cosa es cuando se analiza y se ve que no existen posibilidades.

¿Ve alguna similitud entre la Selección que debuta este sábado en el Mundial y la de Italia 90?

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El problema de nosotros los periodistas viejos es que vimos un fútbol que los periodistas jóvenes nunca vieron. Nosotros sabemos, porque lo vimos, que los futbolistas de los años 50 eran infinitamente superiores a los de hoy. Lo que Joel Campbell hace y que nos vuelve locos, lo hacía Juan Ulloa en todos los partidos; la Selección no tiene un Álvaro Murillo, o los jugadores del Saprissa de aquella época.
Los jugadores de Italia 90 fueron también muy superiores. Por ejemplo, Róger Flores fue muy superior a cualquiera de los defensas de la Selección.
Para bien de estos muchachos, nacieron en el momento ideal, donde el fútbol es una industria, un negocio y ellos tienen la oportunidad de ganar sumas exorbitantes de dinero, porque el fútbol está inflado.
Ahí es donde caemos en la Selección Nacional producto, donde se vende un producto y el producto no es bueno.

¿Quién va a ser el campeón del mundo?
Italia. Porque Italia fue el campeón del mundo hace ocho años, porque es menospreciada a todo nivel, no se le reconoce absolutamente nada.
¿Cómo es posible que el campeón del mundo de hace solo ocho años no sea reconocido para nada para este Mundial?
No hay un solo analista en todo el mundo que diga que Italia va a ser campeón, entonces yo quiero decir que Italia sí va a ser campeón. Tiene equipo, tiene historia, es tetracampeón, y perfectamente puede serlo.

Rodrigo Díaz
[email protected]
@La_Republica

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