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Sábado 22 Enero, 2011

Entre deseos y sueños para 2011

Al iniciar 2011, surgen anhelos y deseos, unos más intensos que otros, pero en ese instante de ilusión todos son válidos y, quizás por ello, se plantean deseos que pueden parecer sueños, pero que si se cumplen, serían igualmente bienvenidos.
Es así que deseo que Franklin Chang-Díaz termine su motor de plasma y que lo dé en arriendo (quizás con opción de compra, que está de moda) a los políticos, para ver si acaso logran superar el letargo en la toma de decisiones que frena el desarrollo de Costa Rica.
Que la autoridades del deporte y los empresarios se despierten del hipnotismo del fútbol, para que se decidan a dar sólidos patrocinios a una serie de excelentes deportistas nacionales de primer nivel mundial, como Nery Brenes (atleta), Hannah Gabriel (boxeadora), Kristopher Moitland (taekwondista), y otros más, a fin de que dispongan de los medios para entrenarse y competir como lo que son: los mejores del mundo.

Que se declare una nueva pandemia, pero esta vez de alegría y sonrisas, que permita superar las frustraciones por lo que nos falta, de manera que nos dediquemos más a disfrutar lo que tenemos, y así podamos decir, como Danna Paola, quiero “un mundo de caramelo, donde todo sepa mejor, y ese niño que llevo dentro, se me escape del corazón”.
Que se deje de criticar a los funcionarios públicos solo por los prejuicios de su condición y se reconozca que, tanto en el sector público como en el privado, hay excelentes y no tan excelentes trabajadores, y que, para ambos sectores, debe ser válido el desafío de la mejora continua, y la respectiva justa retribución.
Que se avance en una reforma fiscal integral, que efectivamente ayude a redistribuir la riqueza, con lo que se frene la excesiva concentración que se ha tendido a dar en los últimos años, de manera que retomemos el concepto de la Costa Rica solidaria
Que se declare emergencia nacional la crisis de valores, los excesos de violencia y la invasión de las drogas en los centros educativos, para ver si se logra dejar de discutir sobre el tema y tomar las acciones necesarias para frenar estos males, que lamentablemente ya sufrimos en 2010.
Que los presidentes que lleguen al poder conforme a normas democráticas, sean fieles a ellas, gobernando sin censuras, represiones de conciencia, ni otras medidas de corte dictatorial, todas ellas violatorias del sistema que les permitió ascender y al que juraron respetar y defender.
Finalmente, deseo que comprendamos, con Max Ehrmann, que “sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera” por lo que independientemente de los desaciertos que puedan darse en el camino, no nos dejemos caer en el derrotismo y sigamos luchando por heredar un país mejor a las futuras generaciones.

Alberto Delgado Paniagua
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