Entre sentimentalismo y sensiblería
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Entre sentimentalismo y sensiblería

• Coproducción hispano-argentina pretende ser cálida, divertida y conmovedora a la vez

Elsa y Fred
(Elsa y Fred)
Dirección: Marcos Carnevale. Reparto: Manuel Alexandre, China Zorrilla, Blanca Portillo, José Angel Egido. Duración: 1:46. Origen: Argentina-España 2005. Calificación: 6.

Para rodar su tercer largometraje “Elsa y Fred”, el cineasta argentino Marcos Carnevale viajó a España, donde se ubica casi todo el argumento de esta agradable, aunque presumida coproducción. Pretende ser cálida, divertida y conmovedora a la vez; y logra su propósito a medias, al describir un “romance otoñal”, entre un hombre y una mujer en la recta final de su existencia.
Alfredo es un anciano viudo, solitario, amargado e hipocondriaco, quien se acaba de mudar a un apartamento en el centro de Madrid. En el mismo edificio habita Elsa, mujer de origen argentino, con una edad cercana a la suya. Ella es excéntrica, dotada de un espíritu juvenil y llena de entusiasmo. Los dos se conocen por casualidad. Al principio se detestan, pero de pronto descubren tener afinidades que los impulsan a iniciar una relación romántica.
Pinceladas ligeras y muy superficiales, son empleadas para analizar el carácter de estos personajes octogenarios, los cuales sin duda son afables, pero muchas veces, se tornan estereotipados y poco creíbles. Esto sucede especialmente cuando Carnevale decide forzar el lazo que se establece entre ambos, quizá en pos de un mayor atractivo comercial. Así, en lugar de elaborar —de manera realista— el profundo sentimiento de afecto que puede surgir entre dos adultos mayores, lo desarrolla como si fuera una pasión de adolescentes.
Posiblemente, lo que más le interesa al director, es rendir tributo al maestro italiano Federico Fellini. El título en sí, llama a la memoria “Ginger y Fred” (1986), agridulce meditación de Fellini acerca de la vejez. Además, parte de la trama gira alrededor de un trillado homenaje a “La dolce vita” (1960) y su legendaria secuencia donde Anita Ekberg se baña en la Fontana de Trevi. Por cierto, nunca se explica por qué una persona tan extravertida como Elsa haya esperado tantos años para hacer realidad su sueño de emular dicha secuencia.
Las mayores virtudes de “Elsa y Fred” radican en los méritos histriónicos de sus veteranos intérpretes: el español Manuel Alexandre y la uruguaya China Zorrilla. El primero es todo un ejemplo de sobriedad y sutileza; la segunda, en cambio, sobreactúa sin razón, desbordando incluso en lo caricaturesco. A pesar de ello, su simpatía es indiscutible.
Filmada en el formato de pantalla ancha, pero con encuadres cerrados, de corte típicamente televisivo, “Elsa y Fred” es una propuesta amena, de calidad aceptable, que oscila perennemente entre sentimentalismo y sensiblería.

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