Silvia Castro Montero

Silvia Castro Montero

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Lunes 26 Agosto, 2013

Hay que propiciar aprendizaje de capacidades blandas en la educación secundaria y terciaria a través de pasantías laborales y prácticas profesionales


Enseñanza de las habilidades blandas

A un profesional se le contrata por sus atestados pero se le despide por su desempeño. Mucho se ha escrito sobre las razones por las cuales las empresas destituyen a sus colaboradores y todo apunta a un motivo principal: la carencia de habilidades interpersonales.
Buscando reducir los índices de rotación de personal, los procesos de selección en las empresas típicamente incluyen entrevistas cara a cara, con el fin de analizar las capacidades blandas de los candidatos, tales como sus competencias comunicativas, sus estilos de trabajo, sus procesos de razonamiento en la toma de decisiones bajo distintos escenarios y en general, su capacidad para generar empatía con el entrevistador.
Hay muchas otras habilidades blandas valoradas por los empleadores que son más difíciles de identificar en una entrevista de empleo, como son la capacidad para definir metas, planificar, administrar el tiempo, gestionar recursos financieros y materiales, dirigir equipos de trabajo y evaluar el trabajo de otros.
Las empresas buscan trabajadores que se esmeren en satisfacer a los clientes, que sepan escuchar, negociar y resolver conflictos. Buscan a aquellos que son creativos, con un buen sentido del humor, que se orienten hacia los resultados y la acción. Quisieran ellas contar con una fuerza laboral que sepa desarrollarse continuamente; que piense crítica y estratégicamente sobre las tareas que realiza y que actúe con excelencia, integridad, responsabilidad y confiabilidad.
Los empleadores pueden capacitar a personas inteligentes en muchos de los conocimientos específicos de la industria en la que se desempeñan, pero se les dificulta mucho más lograr que un trabajador con pocas habilidades interpersonales sea más compasivo, establezca relaciones productivas con los demás miembros de un equipo y se comunique con efectividad. Por eso tienden a perder su empleo aquellos que no siempre están dispuestos a colaborar con otros compañeros o a empoderar a sus subalternos; aquellos que son incapaces de adaptarse al cambio organizacional o que carecen de una actitud positiva hacia el trabajo que desempeñan.
También son separados con más frecuencia aquellos que tienden a postergar la toma de decisiones por su aversión al riesgo y los que no toman la iniciativa.
Una de las mejores formas de propiciar este aprendizaje en la educación secundaria y terciaria es a través de las pasantías laborales y prácticas profesionales, supervisadas por mentores calificados en las empresas, así como los ambientes empresariales simulados en los contextos educativos, asistidos o no, con tecnología.
Las instituciones educativas y las empresas deben contribuir con la formación y certificación de las habilidades blandas de los nuevos profesionales, en aras de que los colaboradores logren conservar su trabajo, una vez que lo obtengan. Ello es imperativo para el desarrollo económico de nuestra nación, pero además una responsabilidad social.

Silvia Castro

Rectora de ULACIT