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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Enredos y desenredos electorales

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 27 septiembre, 2017


Pizarrón

Enredos y desenredos electorales

Prácticamente ya casi se ha terminado de cuadrar todo el escenario electoral. El fin de semana pasado los partidos Liberación Nacional, Acción Ciudadana, De los Trabajadores e Integración Nacional definieron y nombraron sus diputados, o al menos han anunciado los primeros puestos de cada provincia. Ellos se suman a Nueva Generación, el Republicano Social Cristiano, al partido de Mario Redondo.

Quedan por definir los partidos de las sectas cristianas y los que a nivel provincial aún no han terminado de realizar sus procesos de nombramiento.

Igualmente el Partido Unidad Social Cristiana. En este caso habían nombrado los diputados de cuatro provincias con participación igualitaria horizontal en ellas de hombres y mujeres. Pero al nominar sus diputados en las otras tres provincias escogieron para encabezar solo hombres, con lo cual violaron la legislación electoral de la paridad horizontal, lo que colocó al partido en una situación aparentemente difícil, porque deben eliminar uno de los hombres de alguna de las provincias para que en su lugar encabece una mujer, y lograr con ello la paridad obligada en este proceso electoral. De no resolverlo el propio Partido Unidad Social Cristiana, el Tribunal Supremo de Elecciones lo resolverá de oficio, por rifa o por el procedimiento que le parezca conveniente.

Soy de la opinión de que en las primeras cuatro provincias que habían resuelto la integración de sus papeletas, en la forma que lo hicieron, donde ya habían logrado paridad, obligaba a que las estructuras dirigentes del Partido Unidad Social Cristiana debieron haber instruido para que las restantes tres asambleas que les faltaban valoraran la situación y una de ellas debía nombrar a una mujer encabezando su provincia. En este sentido faltó capacidad de dirección política. Falló todo el partido y su propio candidato presidencial, Rodolfo Piza, que debió haber señalado, con energía, como líder, esa situación, y haber obligado a que una de esas asambleas por su propia decisión así lo hubiera definido, sin crear el problema que se ha provocado al Partido Unidad Social Cristiana.

Si se sigue el aforismo jurídico de que primero en tiempo, primero en derecho, a las primeras cuatro asambleas que eligieron sus diputados se les debe respetar la decisión e integración que hicieron de las mismas. Y que cualquier cosa que haya que cambiar debe hacerse sobre las siguientes tres asambleas, que debieron acomodarse a esa situación. Si de esta últimas tres hubo alguna cronología conocida, de manera que la primera que se realizó de ellas al nombrar un hombre encabezando, obligaba a que la dirección del partido, de nuevo, llamara la atención para que a las dos que quedaban en elección, se les avisara del resultado de la primera de estas tres últimas para que se ajustaran al requerimiento de nombrar una mujer. Así, en cualquier caso, la última que se realizara de ellas es la que debe cambiar en su integración de candidatos para asegurar la paridad horizontal.

Esto es fácil determinarlo porque las asambleas tienen una hora de empezar y una hora de finalizar que se hace constar en las actas respectivas, actas que se hacen llegar obligatoriamente al Tribunal Supremo de Elecciones. Además, en cada asamblea partidaria oficialmente convocada el Tribunal Supremo de Elecciones hace llegar delegados que supervisan la legalidad de funcionamiento de las asambleas, y ellos mismos hacen otra acta donde consta igualmente la hora de inicio y de cierre, así como los incidentes que ocurren en la Asamblea, que creen que deben documentar. De esta forma, la Asamblea Provincial del PUSC, que fue la última en realizarse es la que debe cambiar su estructura de candidatos. No es justo, ni igualitario, ni democrático, que las pongan a todas a jugar como en una tómbola.
En cualquier caso, este sería el castigo a este partido por no haber resuelto esto de una manera diáfana, y no esperar que de manera natural las asambleas parieran la horizontalidad paritaria que no lograron.

Claro está que cualquiera de las papeletas que se altere cambia toda la integración, ya que si ahora encabeza un hombre y pasa al segundo lugar, del mismo modo el siguiente hombre ya no va en el tercer lugar sino que pasa al cuarto, y la mujer que iba en el segundo pasa al primero, y la que iba de cuarto pasa al tercer lugar. Y, esto es válido para cualquiera de las provincias que salga afectada con esta situación.

Puede ser que esto no guste a quienes hoy están en posición de privilegio en los primeros dos lugares, pero sabían que esto podía suceder y tienen que aceptarlo. Además, de que quienes encabezan hoy los puestos deben tener confianza de que en este Partido está bastante segura la elección de al menos los dos primeros puestos de cada papeleta para la próxima elección.

Definidos los candidatos a diputados por algunos partidos, como el De los Trabajadores y Acción Ciudadana, que llevan en sus listas elegibles candidatos gais, defensores de los derechos de la población LGTBI, en posibilidad de ir a pelear a la Asamblea Legislativa los derechos igualitarios de esta población, entre ellos el matrimonio, le han puesto acento al proceso electoral. Ya que por su parte los partidos de las sectas cristianas enfatizarán probablemente en sus postulantes con personas más conservadoras, además de que arreciarán en su propaganda en esta dirección. Si a esto sumamos al Frente Amplio que incluyó en su papeleta presidencial a un gay, del mismo modo les dará oxígeno a estos partidos para sus propuestas conservadoras.

Es interesante como en esta ocasión, en esta campaña electoral, algunos partidos, con valor, con decisión, han asumido este riesgo, este reto, esta decisión políticamente importante de darle representación a la población LGTBI de manera clara, transparente, pública, para que tengan la tribuna suficiente en la que puedan defender de mejor forma sus derechos. Y, eventualmente, si el Frente Amplio pudiera ganar las elecciones, que desde la propia Casa Presidencial se tenga un representante en esta dirección. Hay que entender que si esta situación se llegara a dar, un triunfo del Frente Amplio tendría que tener más diputados de los que ahora tiene y tendría que ejercitar una mayor capacidad de negociación parlamentaria para poder hacer efectivos estos derechos. Es interesante que en la papeleta de diputados de Limón este partido lleva un representante de la población indígena.

En algunos países de Suramérica a la población indígena se le asegura un número de diputados que se eligen aparte, como si fuera una elección provincial o de distrito electoral especial. Esto no lo tenemos nosotros. Pero es de destacar esta situación del Frente Amplio.

El que algunos partidos puedan llevar un negro o una negra de candidato o candidata vicepresidencial no es relevante. La población negra ha venido teniendo representación parlamentaria desde 1953 en distintas ocasiones. Ya un candidato presidencial negro hubo cuando el Dr. Sherman Thomas lo fue en 1998. De modo que esto no es sorprendente. Lo que puede sorprender es que se quiera hacer ver, que con estas candidaturas, que se está privilegiando un grupo social, lo que no corresponde a la realidad.

Pareciera que esta campaña electoral va a tener estos sesgos, de presentar en su propaganda, a partidos que harán valer la imagen que son representación de grupos sociales específicos, como los gais, los negros, los transportistas y choferes, en tanto hay un partido que representa a los miembros de las diversas sectas político religiosas, que son varios, y también a los sindicalistas. Dos partidos, Acción Ciudadana y De los Trabajadores llevan en sus listas dirigentes sindicales o activistas sindicales muy representativos de los principales sindicatos nacionales. Desde hace mucho tiempo no había posibilidad de elegir dirigentes sindicales de nivel nacional o de alguna central sindical importante. Los últimos, en lo que recuerdo, fueron Luis Armando Gutiérrez, del Partido Liberación Nacional y Freddy Meléndez de Pueblo Unido, y hace bastantes años. Candidatos los ha habido, especialmente en los partidos de izquierda.

Es igualmente importante para la representación política parlamentaria, que haya o pueda llegar a haber diputados vinculados directamente con el movimiento sindical. En México los sindicatos tiene una amplia representación parlamentaria de dirigentes sindicales.

Un dato que sobresale entre los candidatos que proponen los partidos políticos es que hay muchos asesores parlamentarios, lo que es buena señal de que aunque nuevos como diputados, son conocedores del Reglamento Legislativo y del trabajo parlamentario. Porque un hecho relevante es que arriba del 95% de los candidatos anunciados hasta ahora todos son nuevos, primerizos en su posibilidad de ser electos. Muy pocos exdiputados se reeligen en su posibilidad de volver a ser diputados.

De la actividad de los partidos políticos, de este último fin de semana, en que también estos partidos cuadraron sus candidaturas presidenciales y vicepresidenciales, todos han declarado, casi como su principal consigna electoral, de agitación política, la lucha contra la corrupción. En este sentido no hay un solo partido que se haga abanderado de esta lucha, así como de la transparencia en la gestión pública, de la ética en la función y desempeño de los candidatos y funcionarios que les toque nombrar. Si hasta ahora solo Juan Diego Castro venía agitando sus escobas y palos de piso en este sentido, bien se podría afirmar que ya no tiene esa bandera de manera única. Todos los candidatos y todos los partidos van a estar entonando esta misma canción. Lo que los distinguirá es el tono de los tenores y de las sopranos, el eco que puedan tener y la capacidad de audición que puedan provocar y el mejor canto de sirena con el que puedan movilizar votantes. En esta lucha incluso, me parece, desarmaron lo que los sindicatos estaban convocando de una marcha y de un movimiento en este sentido anticorrupción para esta semana.

Hay que entender que cualquier marcha que se convoque, en este sentido, no evitará que los miembros de todos los partidos, con sus banderas, y hasta sus candidatos, si quisieran, pueden hacerse presentes con esa misma demanda, y con ese mismo compromiso de luchar contra la corrupción.

Ya esto no es una bandera de un solo partido, ni de un solo grupo gremial, como tampoco de una sola organización social económico social o política. La lucha contra la corrupción es hoy una lucha nacional, patriótica, de todos los partidos y de todos los ciudadanos.

Si no hay una lucha frontal contra un partido político en particular, o contra un candidato como persona, no se puede impedir que estos asistan a cualquier marcha que se convoque. Si las marchas se convocan para terminar en la Asamblea Legislativa es obvio que se tratará de que los partidos que están representados en el Congreso tengan la prioridad de ganarse el impacto de la marcha. Si es dirigida a la Comisión parlamentaria que está analizando el caso del cemento chino, obvio que los protagonistas serán los partidos que conforman esa Comisión, y tampoco evita que cualquier diputado tome tribuna.

En este escenario fuera de todo protagonismo, y de discursos que puedan darse, quedan por fuera los partidos y sus candidatos que no están hoy en la Asamblea Legislativa. De manera que si ellos se movilizan en ese sentido llevan aguas a otras tiendas políticas, porque la lucha contra la corrupción, en ambiente electoral, no puede separarse de todos los intereses políticos electorales de los actores que están participando en las próximas elecciones. Del mismo modo tampoco pueden dejar de asistir.

Finalmente, el tema de juventud brotó este fin de semana con las postulaciones de candidatos a diputados. El Partido Liberación Nacional destacó, y su candidato lo exaltó, que tiene la cantidad de candidatos más jóvenes a puestos de diputados. Le gana efectivamente en promedio al Partido Acción Ciudadana que era una de sus banderas. El promedio de edad de sus primeros tres diputados, de Liberación Nacional, en cada provincia es de 44 años contra 48 del promedio de Acción Ciudadana, y siete son menores de 35 años en Liberación Nacional contra cinco en Acción Ciudadana. El mismo partido Nueva Generación podría estar en entredicho a pesar de su nombre.

Si la mayoría de los partidos tiene como candidatos una buena parte de sus postulantes en el rango de edad de los 40 años, estos están disputando ese segmento que se dice que es de nuevos votantes, que en la realidad no lo es. Los únicos nuevos votantes, y jóvenes, son aquellos que por primera vez votan, que están entre los 18 y 22 años. Los restantes hasta los 40 años han votado por lo menos cuatro veces, o al menos han visto elecciones en cuatro ocasiones. Y, sin olvidar, dos millones de votantes son mayores de 40 años, casi el doble de la población electoral menor de 40 años.

Así se cuadra el panorama a partir de esta semana. Veremos qué sigue…