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Actualmente se explota poco más de 1.800 megavatios de un potencial identificado superior a los 18 mil
País desaprovecha un 90% de energías renovables

• Los proyectos planteados hasta 2021 disminuirían a un 80% remanente sin explotar
• Gigantesco potencial de energía lumínica-solar catapultaría al país a liderazgo regional

Eduardo Baldares
[email protected]

La buena noticia es que el país tiene un potencial tan enorme en producción de energías renovables, que no solo le bastaría para el autoabastecimiento, sino hasta para exportar.
La mala, que está desaprovechando casi un 90% de esos recursos, por lo que se mantiene dependiente del petróleo con todas sus consecuencias ambientales —por contaminante— y económicas —por caro—.
Si bien los proyectos en curso reducirían a poco menos de un 80% el remanente renovable sin explotar, aún quedaría virgen una fuente de energía gigantesca.
Actualmente se explotan 1.835 megavatios, pero se está trabajando en la generación 1.906,8 adicionales de energía limpia que operarían en 2021; y todavía quedarían 14.535,7 sin usar, de acuerdo con cálculos hechos a partir de cifras proporcionadas por el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) y del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
En síntesis, el potencial identificado del país es de 18.277,5 megavatios considerando fuentes biológicas, eólicas, hidráulicas, geotérmicas, solares-lumínicas y la basura, lo que significa un desaprovechamiento de prácticamente el 90%.
Aun cuando los proyectos en curso duplicarían la capacidad instalada de aquí a 13 años, ese 10,4% de avance dejaría la potencialidad desperdiciada en una proporción nada pequeña, de poco menos de un 80%, por lo que los sectores público y privado están metidos de lleno en investigaciones tendientes al fomento y aceleración de proyectos con energías limpias.
Estos movimientos surgen en el marco de una crisis internacional derivada del alza sin parangón en los precios del petróleo. Aunque la capacidad instalada de generación eléctrica mediante hidrocarburos es de 446,27 megavatios, y mediante el Proyecto Térmico de Garabito se pretende incrementar hasta 706,27, se espera que en un plazo no mayor a 13 años en lugar de petróleo el insumo de estas plantas sean biocombustibles.
“Para 2021 se pretende que la generación provenga en un 76% de hidroelectricidad, el 10% de geotérmica, el 5% de energías eólica y biomásica, para completar el 100% con el aporte de biocombustibles, cuya generación se espera alcance el 9% restante”, afirmó Gilberto de la Cruz, director de Planificación Eléctrica del ICE.
De la Cruz explicó que la meta de generar el 100% de la electricidad costarricense con fuentes renovables es sustentada en el compromiso de acelerar la construcción de proyectos hidroeléctricos, geotérmicos y eólicos.
Pedro Pablo Quirós, presidente ejecutivo del ICE, sostiene que “no se puede poner al día el atraso de ocho años en las inversiones de generación, pero sí que los proyectos grandes, que en promedio se han llevado a cabo en ocho años, se hagan en cinco”, expresó, lo que representaría un acortamiento del 37,5% en los periodos de construcción.
Además del énfasis en las fuentes tradicionales, se están evaluando nuevas alternativas, tales como las algas marinas, que al parecer servirían tanto para la generación de electricidad como para fabricar biocombustibles, puesto que “la productividad por unidad de área es 20 veces más alta que con la palma africana”, aseguró Quirós.
También se estudian las eólicas marinas, equipos similares a los de viento, pero que se instalan en zonas de baja profundidad donde producen corrientes de agua capaces de mover los molinos. “La instalación de estos equipos está en etapas de investigación, por lo que hasta ahora no se explota comercialmente. Aún falta desarrollo para su viabilidad, pero el ICE les da seguimiento a su factibilidad técnica y precios competitivos, en el futuro”, explicó De la Cruz.
Además, hay una fuente de enorme potencial, pero que aún es subutilizada en el país: la solar. Por lo pronto, hay una mínima proporción de paneles mediante lo cuales el ICE abastece a familias que viven en áreas donde no se cuenta con electricidad, pero ya se estudia cómo sacarle más provecho, tanto desde el sector público como desde el privado, a través de empresas tales como Consenergy y Future Power.
Otro ejemplo de búsqueda de soluciones a la crisis energética lo da la firma Ad Astra Rocket, que a partir de la tecnología de plasma podría desintegrar la basura, de manera que los gases resultantes sirvan para producir energía.
“Nuestra meta es dejar las bases sobre las cuales se construya una plataforma que nos permita convertirnos en líderes regionales en producción de energías limpias”, aseguró Julio Matamoros, viceministro de Energía, quien aseguró que a Costa Rica no solo le bastaría con sus propias fuentes para autoabastecerse, sino que le alcanzaría para la exportación. “Y eso que estamos hablando de potenciales identificados, no del potencial total, en bruto, que tiene el país”.
Empero, como la electricidad responde tan solo a una quinta parte de la energía que se consume en el país, un 2% a biomasa (leña, por ejemplo) y el restante 78% a hidrocarburos —usados mayoritariamente en transporte—, el gobierno se propuso para 2010 sustituir un 14% de los derivados del petróleo con biocombustibles, cifra que se elevaría a un 20% en 2021.
Además, mediante eliminación o rebaja de impuestos, “se pretende incentivar la sustitución de la flota vehicular actual por tecnologías más amigables con el ambiente (carros híbridos y eléctricos) y también fomentar el transporte público”, finalizó Matamoros.







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