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Viernes 20 Junio, 2014

Las novedades tecnológicas sumadas al crecimiento constante de la población indican el aumento abrupto en demanda energética


Energía y política. Dinámica social

El tema energético ha adquirido visibilidad significativa durante la campaña electoral y en los poquitos días de actividad del nuevo Gobierno.
Un punto flaco en la diseminación de opiniones e información ha sido la reducción del asunto a tarifas eléctricas y al costo de la importación de combustibles fósiles. El contexto ambiental es también mencionado, pero de manera tangencial.
Creo útil redactar una serie de artículos sobre energía y política, que presenten diferentes aspectos del asunto energético, de manera que se incluyan los contextos: a) crecimiento poblacional, b) agua, c) producción de alimentos, d) materiales y e) aprovechamiento de fuentes renovables de energía, su factibilidad, pertinencia y eficiencia.
Usaré “política” como la actividad con la cual los grupos humanos resuelven los problemas que trae la convivencia colectiva.
Hace 22 años escribí un artículo, en donde señalaba el paralelismo entre transiciones físicas y sociales (La Nación, 11 de junio, 1992). En esa ocasión usaba como ejemplo la transición de fase de una sustancia líquida a su forma gaseosa. Si no hay cambio molecular del material, no hay cambio en su naturaleza química.
Las moléculas constituyentes del líquido son iguales a las del gas, pero al ocurrir la evaporación ocurre variación en su contenido energético y su libertad molecular. Lo importante es entender que el estado final (forma gaseosa) no es simple extrapolación del estado inicial (forma líquida).
El óptimo planeamiento político es aquel en donde se puedan anticipar transiciones, es decir situaciones de cambio radical que causen la discontinuidad histórica de los eventos.
Esto es difícil de realizar de manera exacta, pero lo es más en culturas que no promuevan estudios del futuro.
Con respecto a energía, todas las sociedades humanas han experimentado transiciones, pues la irrupción de la tecnología a través de la cultura impone nuevos costos energéticos de los modos de vida.
Recuerdo en los inicios de la década de 1950, el uso de la marqueta de hielo para refrigerar los alimentos en una nevera. Las refrigeradoras electromecánicas hicieron pronto su aparición en la economía doméstica costarricense y fue así como se pasó de manera abrupta de una tecnología térmica primitiva (transferencia de calor de alimentos a hielo), al uso de medios electromecánicos para la conservación de estos.
De seguro este salto en el consumo de energía eléctrica residencial y comercial fue un asunto de importancia para la generación de electricidad en el país. Según la encuesta de consumo energético nacional de 2012, el mayor uso residencial corresponde a refrigeración (promedio 58,9 kWh/mes).
Las novedades tecnológicas sumadas al aumento constante de la población indican el aumento abrupto en demanda energética que puede ocurrir debido a la incorporación de tecnologías novedosas.
Este tipo de análisis se realizará en los artículos posteriores.

Julio F. Mata Segreda

Catedrático Humboldt, 2006
[email protected]