Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 5 Febrero, 2013

Actuar inteligentemente e incorporar esta nueva fuente de electricidad (convertir nuestros desechos en fuente de energía) al sistema eléctrico nacional debe ser una prioridad país


Energía limpia de nuestra basura

Los costarricenses generamos cada vez más residuos sólidos en nuestras casas, empresas y comercios.
Los botaderos municipales son soluciones inadecuadas y cada vez más costosas para la salud, el medio ambiente y las finanzas municipales.
En síntesis, los rellenos sanitarios son un problema social y ambiental para los costarricenses y afectan la salud pública, así como el desarrollo de muchas comunidades.
El reciclado de algunos productos no en pocas ocasiones resulta más caro socialmente que lo que se logra recuperar por parte de algunos actores privados y por lo general, es solo una pequeña parte que esconde la verdadera dimensión del problema.
Solo hace falta mirar la cuenca del Virilla con los primeros aguaceros para saber la magnitud del problema ambiental y social que tenemos en frente.
Nuestros municipios en el mejor de los casos recogen con regularidad los residuos, pero su disposición final es claramente cuestionable actualmente.
Fuera del Valle Central el problema se agrava por la deteriorada condición financiera de nuestras municipalidades y por la escasa supervisión, regulación y control existente.
La solución al tema, a mi criterio, es convertir nuestros desechos en una fuente de energía eléctrica y aprovechar su potencial calórico convertido a gas y posteriormente a electricidad. La gasificación y sus distintas alternativas tecnológicas, incluyendo la conversión de plasma, son soluciones económicas y energéticas mucho más rentables para la sociedad que involucran un adecuado uso, manejo y disposición de los residuos sólidos municipales.
Lo anterior requiere en primer término de una adecuada norma ambiental de emisiones para las empresas que realicen dicho proceso; segundo, se requiere definir una tarifa adecuada que incorpore las externalidades ambientales evitadas por este tipo de generación eléctrica, y finalmente, se requiere de compradores en el ICE, las empresas municipales y cooperativas, para que efectivamente se vuelva rentable transformar basura en electricidad.
Todo lo anterior permitiría solucionar el problema de los residuos sólidos que son un tema país y que debe entenderse no solamente como una fuente de energía más del ICE.
La mejor forma de reciclar sería convertir en energía eléctrica firme, permanente y estable los desechos sólidos municipales.
Mucho mejor alternativa económica, social y ambiental que quemar bunker o diesel en nuestras plantas térmicas, como lo hace el ICE en la actualidad, a precios muy elevados. Actuar inteligentemente e incorporar esta nueva fuente de electricidad al sistema eléctrico nacional debe ser una prioridad país.
Como toda fuente nueva requerirá de un precio o tarifa razonable para adaptarla a las condiciones del país. Ganaremos todos, el ICE, las municipalidades, el empleo y las comunidades, pero sobre todo, ganaremos un ambiente más limpio y una mejor salud para los y las costarricenses.

Leiner Vargas Alfaro

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