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Martes 11 Agosto, 2009

Energía eólica: los casos de Holanda y Costa Rica

Don Quijote no hubiera podido arremeter contra estos molinos de viento. Se trata de generadores de electricidad que han sido instalados en la plataforma marítima del Mar del Norte, frente a las costas de Holanda. Vistos desde un avión, representan un impresionante espectáculo tecnológico.
Desde hace muchos siglos, los holandeses han aprovechado la fuerza del viento no solo para navegar sino también para drenar aguas y moler granos, de ahí el nombre de molinos.


Con una superficie de tan solo 32.840 kilómetros cuadrados, los Países Bajos estaban constituidos de más agua que tierra. En el siglo XVI, los holandeses perfeccionaron el uso de los molinos de viento para bombear las aguas de sus lagos y aumentar la tierra disponible para el desarrollo de la nación.
En la actualidad, otro tipo de molinos se levanta en territorio holandés. Las modernas y enormes turbinas de viento que producen electricidad, se han convertido en parte del paisaje del país. La capacidad eólica instalada en los Países Bajos supera los 2.200 megavatios de potencia, un poco más que la capacidad total de energía instalada en Costa Rica.
Durante una reciente visita a Holanda, no pude dejar de pensar en el enorme potencial eólico que nuestro país podría aprovechar. Actualmente, la capacidad eólica instalada en Costa Rica es de tan solo 66,4 megavatios. Estos representan aproximadamente un 3,3% de la capacidad eléctrica nacional, con otros 50 megavatios que deberían entrar pronto en operación.
Dada la naturaleza fluctuante de la generación eólica, esta debe complementarse con otros tipos de energía más estables como la geotérmica y la hidroeléctrica. Sin embargo, queda mucho espacio para aumentar la producción sin poner en peligro la estabilidad de la red eléctrica nacional. De acuerdo con estudios del ICE, en estos momentos Costa Rica podría incorporar a la red otros 80 megavatios más de energía eólica. Esta cifra subirá proporcionalmente, conforme aumente la capacidad total instalada del país.
Lamentablemente, existen importantes impedimentos para explotar este potencial. Por una parte, el ICE tiene saturado el presupuesto para desarrollo de nuevos proyectos y amenaza con suspenderlos si no se aprueban alzas adicionales en las tarifas eléctricas. Por el otro, el sector privado no puede desarrollar nuevos proyectos mientras la ARESEP no apruebe tarifas que permitan a las empresas operar nuevas plantas eólicas con rentabilidad.
Dada su limitada extensión territorial y su abundante recurso eólico, el caso de Holanda puede servirnos de referencia en cuanto a desarrollo eólico se refiere. Recordemos que el ritmo de crecimiento de la demanda de electricidad en Costa Rica supera el ritmo de crecimiento de la producción de energía limpia. De no darse un cambio en las políticas nacionales de energía, dentro de poco tiempo podríamos nuevamente tener que elegir entre apagones o más generación térmica cara y contaminante.

Elizabeth Fachler Steinberg