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Endeudamiento retará a finanzas en 2010
Reforma tributaria ayudaría a mantener la sostenibilidad de los pasivos públicos en el mediano y largo plazo, aseguran expertos

Víctor Sanabria
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La elaboración del presupuesto nacional para el próximo año es de suma importancia, especialmente de cara a las estrategias de ejecución y control de los recursos. Esto ante el contexto de crisis económica que aún predomina, y de las proyecciones de deuda que se vaticinan.
Y es que se estima que el saldo de la deuda pública al cierre de 2010 sea de ¢6,15 billones, es decir, aproximadamente un 33% del Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que para este año se espera que el nivel de deuda sea de ¢4,88 billones, un 29% del PIB.
Este incremento se explica por la mayor colocación neta de títulos valores de deuda por parte del Ministerio de Hacienda, y por los ajustes por el diferencial cambiario tanto del dólar, como de las unidades de desarrollo.
De cara a estas cifras se podría cuestionar, en cierta medida, uno de los objetivos fundamentales en el diseño de la política de endeudamiento: garantizar un nivel de deuda sostenible en el mediano y largo plazo, dependiendo del escenario macroeconómico que le permita al gobierno hacer frente a los pasivos sin poner en riesgo los demás elementos de la política fiscal y monetaria.
“La programación macroeconómica para este año contemplaba un deterioro de la situación fiscal asociado con una política de gasto más expansiva, que fue en su momento anunciada por el gobierno en el marco del Plan Escudo”, dijo Roy González, gerente del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
En este sentido, es de suma importancia cuán efectivo sea el Gobierno en recoger las velas de esa política expansiva y generar equilibrios fiscales que permitan garantizar una sostenibilidad de la deuda sin que afecte el comportamiento del resto de los indicadores económicos
“La política fiscal de alguna manera termina siendo un riesgo importante para el BCCR y para la gestión de la política monetaria. Es claro que si el Central a la hora de formular su programa macroeconómico se enfrenta con una gestión de política fiscal más expansiva, entonces va a tener que aplicar el ajuste monetario para que no se salgan de control los agregados monetarios”, advirtió González.
A estas alturas del año, los ingresos tributarios han caído aproximadamente un 7% y el gasto creció un 24%. Lo que es claro es que para meterse en una dinámica adecuada de sostenibilidad de deuda en algún momento va a ser necesario equilibrar las finanzas públicas.
Eso lo ratificó la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en su última revisión de la situación económica del país en el artículo 4 plantea establecer una meta de un 2% del PIB de recaudación adicional al perseguir una reforma fiscal.
Sin embargo, la aprobación de esta reforma para ajustar las finanzas públicas sería una tarea pendiente para el próximo año, debido a la cercanía de las elecciones.
“Esto se puede corregir mediante un ajuste tributario, aplicando una mayor carga. Si esta reforma no se da, la única forma de corregir eso sería endeudándose más”, señaló Rodolfo Chévez, gerente de Riesgo, Análisis y Desarrollo de Central American Money Market Brokers.
Además, se debe considerar el posible impacto que tendría el incremento del desequilibrio de las finanzas públicas en otras variables macroeconómicas. Esto porque, la evolución de los principales indicadores económicos va a depender de la dirección que se le dé a la política fiscal y monetaria de parte de las autoridades.
“El impacto de un mayor endeudamiento puede ser en dos sentidos, el primero es que puede provocar una alta inflación, entonces, al ser la inflación el impuesto más costoso para las familias, puede provocar una disminución en los salarios reales. El segundo efecto es que podría provocar un aumento en las tasas de interés, esto haría que las empresas no puedan financiarse, lo que provocaría que aumente el desempleo”, comentó Adrián Torrealba, director del departamento de Impuestos de Facio & Cañas.
De cara a una dinámica de recuperación económica podría ser sano valorar las alternativas de complementar el financiamiento doméstico con financiamiento externo y, a mediano plazo, revisar la sostenibilidad de la deuda.
“El que aumente el nivel de deuda el próximo año tendría consecuencias en el mediano y largo plazo, ya que se estaría heredando una mayor relación deuda-PIB, por un mayor pago de intereses, lo que incrementaría la presión fiscal”, sugirió Chévez.



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