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Diputados de la oposición califican de irresponsable solicitud del Ejecutivo
Endeudamiento para financiar gastos corrientes causa controversia
Disminución de la deuda en los últimos años permitiría aumentarla, aduce Hacienda

Erick Díaz
Víctor Sanabria
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El debate en torno al financiamiento de gastos corrientes del Presupuesto Nacional de 2010 mediante endeudamiento ha levantado roncha en los últimos días.
Ante ello, no se ha hecho esperar el planteamiento de si es necesario o no, y riesgoso, que los diputados le den luz verde a la propuesta presentada por el Ministerio de Hacienda.
“Técnicamente y en otro contexto no sería la mejor salida financiar gastos corrientes con deuda, pero ante la coyuntura de la peor crisis económica hay que tomar decisiones”, justificó Jenny Phillips, ministra de Hacienda.
Uno de los pilares en los que se basan las autoridades fiscales para presionar la aprobación del financiamiento de estos egresos con pasivos es la disminución del endeudamiento que ha logrado el Gobierno actual.
Mientras que en 2006 la deuda representaba un 56% del Producto Interno Bruto (PIB), al cierre de 2008 esa proporción bajó a un 40%.
Este año se proyecta que los pasivos crezcan entre un 2,5% y un 3%, comportamiento que se podría repetir en 2010, elevando la relación deuda-PIB hasta un 45% o 46%.
Es gracias a estas variaciones que la propuesta en debate no representa ningún riesgo para la sostenibilidad hacendaria, de acuerdo con Guillermo Zúñiga, ex ministro de Hacienda, quien agregó que es necesario entender que la situación económica actual es extraordinaria, lo que exige medidas excepcionales.
Muestra de ese escenario es la caída en la recaudación de impuestos registrada en los últimos meses, además de la política anticíclica impulsada por el Ejecutivo para compensar la caída en el gasto e inversión del sector privado.
Previendo estos comportamientos fue que Hacienda preparó en marzo el proyecto de ley para financiar gastos corrientes con deuda por dos años (actualmente el artículo 6 de la Ley de Presupuestos Nacionales impide esta acción), el cual envió al Congreso en abril.
Pero a pesar de esas posiciones los diputados de la oposición consideran inoportuno dar luz verde a la reforma en cuestión.
De acuerdo con cifras emitidas por el Ministerio de Hacienda, los egresos corrientes ascenderían a ¢3,2 billones para el otro año.
“Permitir esta acción aumentaría los gastos por amortización y el pago de intereses por deuda, lo cual sería muy irresponsable por parte del Ejecutivo. Esto estaría presionando el presupuesto para los próximos años”, aseguró José Rosales, diputado del Partido Acción Ciudadana (PAC).
En cuanto al tema de que se trate de una autorización temporal, el congresista aseguró que lo preocupante es que no existe un tope en cuanto al monto de gastos que se podría financiar con pasivos.
Además, “no estaremos de acuerdo con este tema hasta que el Gobierno muestre una actitud de hacer un presupuesto sin recortar gastos sociales”, aseveró Rosales.
Paralelamente, otros legisladores como Jorge Eduardo Sánchez, del Partido Unidad Social Cristiana, han cuestionado los planes del Gobierno de endeudarse para pagar rubros como salarios y equipos a través del plan de gastos del próximo año.
Sin embargo, Zúñiga aseguró que sí presentaron una moción para financiar hasta un porcentaje. “No es una tarjeta de crédito”, expresó, enfatizando que sí es necesaria la reforma o la autorización del endeudamiento por la vía del presupuesto extraordinario para enfrentar a los gastos pendientes y presupuestados.
En medio de estas opiniones, expertos han coincidido en que subir los porcentajes de deuda no pareciera ser tan preocupante, aunque han sido más precavidos en el tema de usar pasivos para financiar egresos corrientes.
“Si hablamos de un mecanismo de excepción, financiar por un único periodo el gasto corriente con deuda tendría poco efecto. Sin embargo, el principal riesgo es que estos intentos posponen la toma de decisiones que pueden ser dolorosas y drásticas, por cuanto implican un recorte en los gastos”, aseguró Fernando Estrada, gerente de estrategia de INS Valores.
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