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Martes 20 Agosto, 2013

Si el dinamismo de las zonas francas se trasladara, a través de los encadenamientos, a las empresas que están fuera, las cosas serían muy diferentes


Encadenamientos, alternativa para mejorar


Ante la actual coyuntura económica que atraviesa el país en materia de política cambiaria, déficit fiscal, debilidad económica de los principales socios comerciales, y una desaceleración de la actividad económica interna, la pregunta es: ¿cuál es el margen de maniobra de los hacedores de la política económica nacional para incentivar el sector real de la economía?
Cuando una economía como la costarricense mantiene un tipo de cambio pegado al piso de la banda, donde el Banco Central tiene que estar interviniendo en el mercado cambiario absorbiendo el exceso de divisas y esterilizando para evitar incrementos inflacionarios, es claro que la política monetaria se convierte en una herramienta ineficaz para incentivar la producción y el empleo en el país.
Si se mira la política fiscal, otra herramienta clave para lograr incentivar el sector real de la economía, es claro que el margen de maniobra está muy limitado. Se estima que al finalizar el año el déficit fiscal del Gobierno Central cerrará en un 5,1% del PIB, por lo cual incentivar la demanda agregada a través del gasto público, para lograr mayor producción y creación fuentes de trabajo, está bastante complicado.
Ante este panorama, hay que buscar otras alternativas de política económica, que plantee una nueva estrategia a seguir. El objetivo no es inventar el agua tibia, pero sí poner la mirada en fortalecer y consolidar la política de los encadenamientos productivos, esa relación, de largo plazo, entre la IED y las micro, pequeñas y medianas empresas con el propósito de obtener beneficios conjuntos.
Si el dinamismo que se presenta en las zonas francas se trasladara, a través de los encadenamientos, a las empresas que están fuera de este régimen especial las cosas serían muy diferentes en Costa Rica.
Cinde en coordinación con Comex y Procomer, ha hecho un excelente trabajo en la atracción de IED en el área de servicios, manufactura avanzada, ciencias de la vida y tecnologías limpias, el aporte a la generación de empleos directos (8.326) y generación de divisas ($574,3 millones), en el año 2012, no fue nada despreciable.
Sin embargo, los encadenamientos productivos que deben existir entre las IED y las mipymes siguen siendo débiles.
Si el país logra establecer un fuerte vínculo entre ambos sectores de la economía nacional, donde las empresas nacionales puedan ser proveedoras de las grandes empresas, permitiría que las mipymes aumenten su participación en las exportaciones nacionales, mejoraría la calidad del empleo directo e indirecto, generaría un mayor transferencia tecnológica, seríamos una economía más fuerte a los shocks externos negativos, generaría un mayor incremento de los ingresos fiscales, y una mayor estabilidad económica.

Este planteamiento es un reto país, donde la academia, el sector empresarial, el financiero y el Gobierno, deben trabajar de la mano para lograr vencer las brechas que no han permitido consolidar esta iniciativa: acceso a tecnología, personal calificado, apoyo a emprendedores, aversión al riesgo, visión empresarial, disminuir las brechas entre los proveedores nacionales e internacionales, I+D+i, mayor coordinación de la política macroeconómica, mejorar infraestructura para abaratar costos, entre otros.

Michael Contreras Solera
Magister scientiae en política económica
Especialidad en Economía Internacional