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Miércoles 9 Abril, 2014

Quedó confirmado en este proceso que la ciudadanía clama por mayores espacios de participación


¿En cuál vagón vamos a subirnos?

Creemos que se debe elegir actuar en lugar de aplazar. En el tanto, mientras las decisiones llegan, el tren de la patria sigue ahí, peligrosamente desacelerando su marcha, con el riesgo de quedarse varado, sin que nos percatemos a tiempo. En qué vagón nos vamos a subir, cuidando que el tren de la democracia no tienda a descarrilarse.
Por ahora y hasta la próxima estación (2018) vamos en el vagón de la cotidianidad, con nuevo maquinista presidencial, de quien esperamos logre consolidar su liderazgo, en cuya mezcla de valores y actitudes, vayan incluidas las 3-C (pudiera ser que con ellas sea suficiente): Carácter, Carismático y Comunicador. En su forma de conducirse, el carácter para no perder la dimensión de lo comunitario, no circunscribirse solo a los asuntos de casa presidencial encerrado por la burocracia, sino que pueda dedicar espacio para escuchar a la gente. Esto puede lograrse más allá de las giras de fin de semana, haciendo uso del social media (el boca a boca en línea) con el que pueden realizarse rondas, todos los días.
Un porcentaje importante de los ciudadanos luce entusiasmado, no se quejarán por un tiempo, el otro tanto, estará a la expectativa, será más confrontativo, incluso antes del “periodo de gracia” de los primeros cien días de gobierno. Por ello, será crucial una buena comunicación para, entre otras cosas, responder en forma asertiva en los momentos de crisis, porque el deseo descontrolado del cambio por el cambio mismo, del cambio por lo que sea, no dejará de estar presente.
No debe desestimarse el poder de las masas en redes sociales que se vuelcan en cualquier momento, actuando muchas veces en forma descontrolada y con un nivel de impacto que a priori no puede ser determinado, favoreciendo con ello, los espacios para guiar o manipular las opiniones, por parte de aquellos que son más hábiles en la lectura.
Quedó confirmado en este proceso que la ciudadanía clama por mayores espacios de participación, apertura que debe darse con un enfoque constructivo pero organizado, evitando la dispersión y concentrando esfuerzos en temas puntuales, sean estos del ámbito comunitario o de alcance nacional.
La gente cada vez más informada, se inclina por obtener respuestas rápidas, es menos paciente, sabedora de que cuenta con más opciones para hacerse escuchar.
Se habla de entablar conversaciones para lograr acuerdos nacionales en diferentes asuntos. Bueno, es hora de que los temas ya priorizados en la agenda nacional, por demás diagnosticados hasta la saciedad, se discutan por el bien de nuestro país y se atiendan aunque sea “a la forma costarricense” de resolver los asuntos, misma que hasta el presente ha gozado de la venia de los ciudadanos. ¿Pero quién da el paso al frente para impulsar esa discusión?
Finalmente, no debemos desestimar que en esa próxima estación (2018), algunos elijan subirse al vagón de la transición, hacia un modelo de gobierno semiparlamentario; esto si sufriera de agotamiento el tradicional régimen presidencialista. Otros, insistirán en abordar el vagón del cambio, más radical y dramático, estimulados por sectores cada vez mayores de la población que sienten que se están ahogando.

Giovanny Portuguez

Empresario de software
www.connexis.wordpress.com