Vladimir de la Cruz

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Jueves 27 Julio, 2017

Pizarrón

En política todo suma

Vladimir de la Cruz


En Costa Rica tenemos una gran cantidad de programas de opinión transmitidos por medios radiales, principalmente, tanto nacionales, como provinciales o regionales.

Los nacionales aquellos que por su tecnología, en primer lugar, alcanzan prácticamente todo el territorio nacional, o se proyectan sobre gran parte del mismo, que por su alcance cubren todo el país, especialmente los que operan en la frecuencia radial FM, y los que tienen un alcance más limitado, regional o micro regional, que operan en frecuencia radial AM. En segundo lugar, aquellos que por sus conductores o directores tienen un lugar destacado en la audiencia radiofónica, porque así se lo han ganado, con el tiempo y su calidad profesional. En tercer lugar, aquellos que por su persistencia, por el tiempo de realizarlos se han ganado un sitio destacado en ese espectro de programas radiofónicos.

Algunos de estos programas, con las nuevas tendencias y tecnologías, transmiten directamente el programa radial en televisión, o directamente al espectro de las distintas redes informáticas de donde se pueden ver y oír directamente, en tiempo real, o bajar de la red en el momento en que el interesado lo desee.

Así es el desarrollo tecnológico que permite acceder, en este caso, a información política, a debates políticos, a conversatorios políticos, entre el conductor de un programa y su invitado o sus invitados, o a debates organizados con un conductor de debate, generalmente conductor o director también del programa. Algunos programas son atendidos por un conductor o director o por dos. Algunos también por mujeres, no solo por hombres. También hay conversaciones de mesa, especialmente en el campo del comentario deportivo y la discusión sobre deporte.

En televisión casi no hay programas de esta naturaleza, de discusión o debate, salvo los que de manera especializada tienen Canal 13, el canal nacional, y Canal 15, el de la Universidad de Costa Rica, que realiza algunos programas con participación de la UNA y de la UNED, y el caso de Canal 42, del Grupo Extra, que desde febrero tiene un programa diario a las 7 a.m. y a las 11 p.m., Tribuna Política, que también lo transmite por radio en 780 AM y en 780 HD, y en directo por la red en tiempo real del programa matutino, con la intención de analizar los temas políticos y nacionales más relevantes de la realidad nacional.

Probablemente, en la medida que se acerque más el proceso electoral oficial, en televisión, se abran otros espacios similares.

En distintas regiones del país, con sus televisoras y radioemisoras regionales estos temas de la realidad política y electoral nacional se cubren dentro de la información noticiosa general, y en el proceso electoral propiamente convocado usualmente invitan candidatos presidenciales y a diputados regionales.

Junto a esto operan, igualmente, los programas con formato de radio noticieros, que incluyen, con frecuencia, por medio de llamadas directas, la opinión de comentaristas, personas o profesionales informados, miembros de las instituciones del Estado y del gobierno, líderes políticos y de partidos políticos, o especialistas en algún campo del saber o sobre un tema en particular.

Los programas radiales informativos empiezan muy tempranamente, desde las 5.30 a.m., y terminan alrededor de las 8 p.m. Los programas de opinión, estos que tienen invitados especiales, para tratar temas específicos, o el acontecer político, o temas de la realidad nacional, con invitados, empiezan generalmente a las 8 a.m. y terminan, algunos de ellos a las 11 p.m.

Algunos de estos programas son dirigidos por periodistas profesionales, otros son atendidos por conductores que se han ido especializando en la temática política o que le llevan el pulso a la realidad política e institucional nacional. Algunos tienen hasta un carácter muy gremial y responden al interés de grupos o están dirigidos a ellos, como por ejemplo, taxistas o maestros y educadores.

En la práctica todos los programas contribuyen a formar opinión, mejorar la educación política y ciudadana, a informar sobre el acontecer nacional, a mejorar la crítica pública, a lograr mayor nivel informativo, probablemente con el deseo de formar ese mejor ciudadano, mejor dispuesto a tomar las mejores decisiones políticas que exige el país, sobretodo en un periodo electoral como el que ya inició.

Uno de estos programas es Realidad Política, en Radio Rica, 640 AM, que dirige el periodista Armando Acuña Delgado, desde hace 22 años, de 12 m.d. hasta la 1.30 p.m., quien también tiene un programa deportivo diario por la tarde, a partir de las 5 p.m. que se prolonga hasta más allá de las 7 p.m.

En ambos programas, además de que él personalmente los dirige, tiene su núcleo de invitados que son permanentes, y otros que son ocasionales. A los invitados permanentes les fija un día al mes, a los que religiosamente llegan y en general no le faltan.

Hay que entender que en un programa con un invitado, calculado para hora y media de conversación, si falta el invitado, sobre todo sin avisar, a última hora, causa un verdadero problema al conductor. Cuando así le sucede a Armando Acuña, inmediatamente articula su red de colaboradores invitados permanentes u ocasionales para ver quién le ayuda a “salvar” la tanda por teléfono, y siempre lo resuelve debido a sus fieles colaboradores. Eso sí, quien le falta de esta manera de modo regular, lo elimina de sus invitados, lo que es naturalmente comprensible.

El programa Realidad Política de Armando Acuña es sui generis en su formato. Es más una conversación cargada de polémica que un interrogatorio al invitado, para que se luzca con sus respuestas. Como conversación resulta polémica, y muchas veces apasionada con Armando, porque no es una persona al margen de la política. Está en la política, está en el análisis político, tiene sus preferencias, sus amores y desamores, sus intensas pasiones, sus dioses y sus diablos, y sus temas que le obsesionan. Tiene su propia opinión, muchas veces muy opuesta a la del invitado que llega a su programa. A veces muy obtusa, casi infranqueable, y casi sin dejarle opción de rebatir, lo que parece más una táctica del programa, para obligar a pensar más al invitado y sacarle más el jugo, o sacudirle sus neuronas.

Es importante señalar que en nuestro medio no hay cultura de discusión y de debate, por lo que generalmente la gente que participa de estos escenarios puede sentirse agredida con las opiniones que le son adversas, sobre todo cuando alcanzan cierto grado de tono en el debate. Como no hay cultura de debate, de confrontación de opiniones, ideas y tesis, algunas personas entran a las cabinas como quien entra a un cuadrilátero, dispuesto a defenderse de la supuesta agresión o a agredir a su contrincante conversador. A veces hay directores que sí le entran a golpes a sus invitados, pero de eso se trata cuando de debatir y discutir a fondo se trata.

Con Armando Acuña no sucede esto. Los invitados a su programa, que me incluyo en ellos, estamos acostumbrados a este formato, y sabemos, cuando vamos a asistir, que se va a un programa donde puede haber una fuerte discusión con el director del programa, que se asiste a un ejercicio del pensamiento. No hay que ir con guantes, hay que ir con ideas, con posiciones, con tesis. Aunque a Armando no le gusten las de sus invitados, aguanta, y de nuevo se cuadra para arremeter en la primera oportunidad que se le vuelva a presentar. Con él se discute fuerte, con tono elevado, pero siempre respetuoso, sabiendo distinguir cada cual, invitado y conductor, y posiblemente el radioyente, las tesis de fondo que están en el análisis o en la discordia de la discusión. A veces es incómodo en su forma de conducir y participar en el programa, pero le pone de esa manera pimienta.

En este sentido, el programa Realidad Política es una tribuna especial de alto nivel de expresión política, de amplia manifestación de la libertad de opinión pública, y un importante elemento de nuestra democracia política nacional, donde el invitado puede exponer sus puntos de vista con entera libertad. Esta es la riqueza de este programa. Generalmente acepta entradas por teléfono de parte de su audiencia, que también contribuye a enriquecer el programa con sus preguntas a los invitados, o por sus propias opiniones respecto a lo que se está discutiendo de fondo en el programa.

Los medios de comunicación, especialmente los tradicionales, prensa, radio y televisión, y probablemente sea igual con los de las redes informáticas, tienen sus públicos, sus nichos de recepción y de seguidores. Unos pueden ser mayores y otros menores. En la prensa escrita vemos con frecuencia la disputa de cuál medio llega a más población, si a la de la calle, o a la de la distribución por casas. Si es por razones tecnológicas es entendible que así sea. Pero, también puede ser por sus conductores o directores, donde habrá algunos que atraigan más que otros, o por los formatos periodísticos, como es usual por el imán del título de la primera página o de la imagen que se presente, o como se estila en el inicio de los radio noticieros que avanzan su contenido informativo indicando qué temas van a tratar.

Mi relación con el programa Realidad Política, y con Armando Acuña Delgado empezó en la campaña electoral de 1997-1998, siendo yo candidato a la Presidencia del Partido Fuerza Democrática, cuando un día él me invitó a participar en su programa.

Creo, a la distancia, que él estaba más asustado de llevarme a mí que yo de ir a un programa de radio. Durante toda la campaña me invitó y lo hizo con bastante frecuencia. Allí iniciamos una amistad casi desde que nació su programa. Desde entonces soy un invitado suyo. Puedo sentirme como uno de sus más viejos invitados. Hemos tenido concordancias y hemos tenido encontronazos fuertes por los análisis, por el abordaje de temas o de personajes. Testigos de ellos sus fieles oyentes, que también los tiene, más allá de si son muchos o son pocos. Mi experiencia es que los tiene y de mucha calidad personal y profesional. Yo mismo me he sorprendido de saber quién oye su programa por comentarios que me han hecho, o por las intervenciones de los radioyentes.

Entre sus invitados se encuentran de todo el espectro político. Dirigentes políticos propiamente dichos, dirigentes de partidos políticos, ministros y exministros, diputados y exdiputados, embajadores y exembajadores, candidatos y excandidatos presidenciales y a las vicepresidencias, magistrados y exmagistrados, profesores y educadores, asesores políticos, abogados, ingenieros, empresarios, líderes sociales, directivos bancarios, contralores generales de la República y excontralores, en fin una gama amplia de participantes asiduos de Realidad Política, comunistas, socialistas, izquierdistas, derechistas, socialcristianos, liberacionistas, socialdemócratas, frenteamplistas y de otras corrientes políticas.

Entre los actuales invitados tiene a Rodolfo Méndez Mata, Federico Malavassi Calvo, Carlos Rivera Bianchini, Fernando Berrocal Soto, José Miguel Corrales Bolaños, Max Esquivel Grillo, Álvaro Montero Mejía, Moisés Fachler Gruspan, William Calvo Villegas, Rafael Ángel Villalta Fernández, Humberto Vargas Carbonel, Jorge Eduardo Sánchez Sibaja, Rafael Ángel Guillén Elizondo, Ronald Solís Bolaños, Andrea Morales Díaz, Sergio Araya Alvarado, Pedro Muñoz, Rodolfo Piza Rocafort, Patricia Mora Castellanos, Freedy Pacheco León, Alex Solís Fallas, Francisco Antonio Pacheco, Rolando González, Sherman Thomas, Gustavo Mata, Manrique Jiménez, Belisario Solano, Danny Healing, Rosibel Ramos, Jhonny Leiva, Fernando Cruz, Gerardo Vargas, Manuel Francisco Umaña, Luis Vázquez, Vladimir de la Cruz.
De manera especial, uno de sus invitados es el propio presidente de la República, Luis Guillermo Solís, quien empezó a asistir al programa desde 2013, regularmente, y desde entonces no le ha faltado, ni cuando fue nombrado Presidente de la República, ni le va a faltar en los pocos meses que le quedan al frente del Gobierno, y que seguramente seguirá asistiendo después de mayo de 2018.

Una vez al mes asiste el presidente a este programa. Es el único de sus invitados que no tiene fecha o día fijo pues depende de su agenda nacional y de los compromisos presidenciales, y de la flexibilidad de Armando Acuña que puede acomodarlo el día que el mandatario puede. Es el único invitado que entra a la radio desplazando al invitado del día, que sin protestar, por la cortesía institucional y el respeto a la agenda del primer mandatario cede su espacio, corriendo el suyo.

Es interesante destacar que el presidente se desplaza a la radio a atender el programa, que lo anuncia un día antes, como hace con todos los invitados. Por compromisos especiales a veces el propio Armando Acuña se ha desplazado al despacho presidencial para transmitir, en la hora de almuerzo, el programa, siempre en vivo, sin previa grabación.

Probablemente sea el único programa de este tipo, en el país, en que el presidente tenga una asistencia regular permanente, que descansa en el afecto creado por su relación, con el director y el programa, desde antes que fuera presidente, y que el mismo presidente reconoce, como un programa que contribuyó a que él triunfara, sumándole voluntades. El arte de la política es el de la suma, no el de la resta o la división. En política todo suma, uno, dos o tres electores, pero también uno, dos o tres oyentes de un programa de radio…hasta de una radio que se diga que es de pocos oyentes.

Ese afecto descansa en lo que a todos los políticos, dirigentes políticos y candidatos, en este caso presidenciales, les brinda Armando Acuña, espacio radiofónico, cuando otros medios se los han negado, o no les toman en cuenta, independientemente del lugar en que se encuentren considerados en encuestas. Por ello el propio presidente, ha dicho, que seguirá asistiendo a este programa, aunque solo diez oyentes tuviera.

Quien está en política no puede despreciar ningún espacio que se le ofrezca, por pequeña o grande que sea la radio, FM o AM, ni puede dejar de participaren programas porque los conduzca X, Y o Z conductor, y debe atender programas a las horas que le inviten dentro de sus posibilidades. Cada programa tiene su auditorio, su nicho de oyentes y valen igual. De la misma forma tampoco puede obviar, quien está en política, o aspira a puestos de elección popular, ningún medio de comunicación ni se puede rechazar la solicitud de entrevistas que solicitan los periodistas. Y los políticos en ejercicio del cargo tampoco pueden rehuir a estas solicitudes de entrevistas, pues de deben dar cuenta de su quehacer político. Cuando el presidente se somete a un programa a ser interrogado, se somete de manera pública a una rendición de cuentas que se le formula.

El presidente tiene muchas entrevistas formales, informales y ocasionales, brinda informes sobre el acontecer de su despacho que se convierten en noticias, en pequeñas notas o pequeñas respuestas a preguntas, a la par de las informaciones sobre su quehacer, pero, hay que reconocerlo, a pocos programas asiste, de manera regular como a Realidad Política del periodista Armando Acuña Delgado.

Sin lugar a dudas, un mérito de Armando Acuña pero una gran deferencia del presidente, que dice mucho de su bonhomía, por alguien a quien le guarda cariño, afecto y agradecimiento por haberlo llevado a ese programa, haberle abierto la radio y por considerar que algo le ayudó en su triunfo.

Ojalá tengamos siempre presidentes dispuestos a atender a la prensa, a los medios de comunicación, a los periodistas. Ojalá tengamos programas siempre dispuestos a invitar a todos los representantes de las diversas opiniones del pensamiento político costarricense.