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En equipo, pero sin sacos

Clases de cocina o de arte, cualquier actividad es buena para impulsar el trabajo en equipo

Melissa González
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El trabajo efectivo en equipo es uno de los principales valores que las empresas buscan en sus empleados.
Lograr que un grupo de compañeros tenga química y crear un ambiente pacífico aumenta la productividad, pero el estrés diario puede echar por la borda este esfuerzo.
Por ello, a nivel mundial se han generado técnicas que permiten el esparcimiento para relajarse y la unión de los colaboradores.
Un ejemplo son las clases de cocina, una idea que en países como Estados Unidos ha dado muy buenos resultados para el crecimiento empresarial.
“Se trata de buscar espacios para divertirse, como equipos de fútbol o talleres de pintura, incluso danza y aeróbicos”, expresó Helen Badilla, consultora internacional y directora regional de Eco para América Latina.
Lo que se busca es sacar la creatividad y elevar la autoestima en actividades que no estén involucradas directamente con el trabajo, en las que el esfuerzo individual pueda ser compartido entre los demás compañeros.
“Cada vez que uno se supera individualmente todos se benefician”, puntualizó Badilla.
Otra tendencia es la que sigue la agencia Comunicación Corporativa en el país. “Tenemos un plan anual para que los colaboradores se sientan identificados con los valores de la empresa, y que la gente tenga sentimientos positivos hacia su trabajo, compañeros y la empresa en general”, comentó Layla Poveda, directora de Calidad.
Entre estas acciones está la realización a principio de año de un Programa de Verano en la azotea del edificio de la empresa, donde se practican clases de yoga, aeróbicos, risoterapia, incluso un concurso de recetas de cocina entre los empleados.


Receta para el crecimiento

En Costa Rica las clases de cocina también se han unido al menú de opciones para integrar equipos.
Actualmente varios estudios gastronómicos ofrecen este servicio, entre ellos Mucho Gusto, ubicado en Los Yoses.
Entre las facilidades está la de crear talleres con horarios propuestos por la empresa. “Hace poco una agencia premió a 16 ejecutivos con un taller de cocina”, comentó Karina Núñez, gerente del Estudio.
El grupo puede optar por cursos de sushi, comida árabe o una noche de cerveza o vino.
Con estos encuentros se pretende aumentar la productividad mejorando las relaciones personales, descubriendo las virtudes y defectos del grupo y haciéndolo encargarse de una tarea hecha en conjunto, esto según una nota publicada en Bloomberg.
“Tan pronto se quitan los sacos y se ponen los delantales, la atmósfera es enteramente distinta a cuando uno se sienta junto a su jefe en un restaurante de tono”, agrega el artículo.


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