Empresas alemanas en la mira por subcontratación de empleados
Adquiriendo ciertas tareas como servicios de logística y fabricación de vehículos a subcontratistas, las empresas pueden legalmente no incluir a esos trabajadores en planilla. Bloomberg
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Empresas alemanas en la mira por subcontratación de empleados

Daimler AG es una de las empresas alemanas que encontró la forma de reducir las cargas sociales en este país de salarios altos: comprar mano de obra como si fuera sujetapapeles.
Comprando ciertas tareas como servicios de logística a subcontratistas, las empresas pueden legalmente no incluir a esos trabajadores en la nómina y mantenerlos fuera de los acuerdos salariales con los sindicatos. Esto ha contribuido a engrosar las filas de trabajadores bajo contrato que ayudan a aumentar la ganancia en las empresas alemanas reduciendo los costos laborales.


El aspecto negativo es el abuso del sistema, que deja a algunos trabajadores desprotegidos y hasta sin cobrar. Esto ha llamado la atención de Andrea Nahles, ministra del Trabajo, quien está prometiendo la adopción de medidas enérgicas y está obligando al sector industrial alemán defender la práctica.
“No podemos pagar a todos el salario elevado de los acuerdos sindicales, nuestra situación respecto a los costos se ha deteriorado en comparación con la competencia. No podemos hacer frente a eso”,Wilfried Porth, jefe de personal en Daimler.
Los que están a favor sostienen que contratar subcontratistas para prestar servicios preserva la competitividad de Alemania, donde las cargas sociales en el sector automotor son los más altos del mundo.
Los opositores dicen que la práctica generalizada en industrias como la naviera, el comercio minorista, la logística y la construcción socavan el modelo laboral alemán de una asociación entre empleadores y trabajadores.
Uno de cada tres empleados en la industria automotriz alemana trabaja para un contratista o bien como jornalero temporal, según un sondeo del sindicato IG Metall publicado en noviembre del 2013. De esta manera, se han podido mantener bajo control los elevados costos del personal, que ascienden a 48,40 euros por hora en promedio, según el grupo del sector automotor VDA con sede en Berlín. Esto se compara con 4,81 euros en Rumania y 25,63 euros en los Estados Unidos.
Lo que por un lado ayuda a mantener los empleos alemanes y conservar la competitividad internacional, también puede llevar a abusar de los trabajadores, que tienen escasos recursos para protegerse a sí mismos. Tal es el caso de Ertzment Tsilingir de Grecia, que este verano trabajó en un astillero cerca de Wismar, en el este de Alemania.
Tsilingir trabajó los siete días de la semana en  una jornada de 10 horas como trabajador contratado y, después de vivir casi dos meses en una casucha en ruinas, todavía no había cobrado nada.
“No nos pagaban, apenas si teníamos algo para comer y a nadie parecía importarle”, dijo Tsilingir. Trabajaba para un subcontratista de un subcontratista.
Ejemplos como el de Tsilingir han desatado una polémica más amplia en Alemania por los empleos que se subcontratan con contratos de remuneraciones más bajas que suelen tener un pago de horas extras menos generoso y menos disposiciones en contra de los despidos. Dichos acuerdos también eluden las protecciones que tienen los empleados cuando son representados por un comité de empresa, que cuenta con representantes en el consejo de supervisión de la empresa.
“Estamos viendo una tendencia hacia una fuerza de trabajo con dos clases que dividen los empleos permanentes de los contratados, un número creciente de empleos por contrato disuelve el modelo de participación de los empleados, que garantizaba la paz social entre las empresas y los empleados que son un pilar de la economía alemana”, dijo Karl Brenke, un experto en el mercado de trabajo del instituto de investigación DIW de Berlín.
 

Bloomberg
 


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