Empresas y empleados viven una economía lenta
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Puede no durar mucho, o golpear duro, mientras es probable que salgamos más fuertes después.

Pero por ahora, tendremos una dosis de austeridad, ya que la demanda se ralentiza en varios sectores de la economía.

Los trabajadores del sector público probablemente verán un estancamiento en el poder adquisitivo, tras recibir poco crecimiento salarial en la segunda mitad de este año.

Eso después de una década en la que compraban los bienes y servicios, gracias en parte a una compensación que aumentó en un promedio anual un 1,50%, financiada por los gobiernos que acumulaban una deuda de más de $25 mil millones.

Los costarricenses —al menos los de la economía formal— experimentarán una reducción en su poder de gasto, asumiendo la aprobación de un paquete tributario, incluidos los impuestos de valor agregado y de ganancias de capital, así como un aumento en el impuesto de renta personal y hasta posiblemente global.

El mercado ya está contraído, mientras el público —al igual que el gobierno— parece haber alcanzado un límite en cuanto a lo que puede pedir prestado.

El crecimiento en los préstamos de consumo otorgado en el primer cuatrimestre de 2018 por el sector bancario fue del 7%, comparado con un promedio del 13% de los últimos cuatro años.

Mientras el monto prestado en dólares decreció en términos absolutos.

Otros indicadores incluyen el IMAE, que ha estado reduciéndose de forma consistente, así como la importación de los vehículos nuevos en el primer trimestre —el más importante por la feria de Expomóvil— que pasó de 16.383 en 2017 a 14.264 en 2018.

El dinero no está desapareciendo.

Cuando los deudores pagan lo que deben, en lugar de pedir más plata prestada, los acreedores tienen dinero para invertir en nuevas formas de producción: agricultura, turismo, transporte público, software… la lista es interminable.

Entretanto, los inversores y consumidores podrían recuperar la confianza pronto, si el gobierno negociara un paquete creíble de reformas con nuevos impuestos compensados ​​por recortes en el gasto.

Pero por ahora, bienvenidos a la austeridad.



Fiesta financiada por deuda


La deuda del Gobierno ha mantenido una tendencia constante para arriba, tras años de financiar los gastos —sobre todo la compensación de los funcionarios— mediante el dinero prestado (datos de la deuda del Gobierno expresados como porcentaje del Producto Interno Bruto).

Elaborado con datos del Ministerio de Hacienda

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IMAE descendiendo


La actividad económica está cada vez más lenta, mientras hay incertidumbre acerca de las finanzas públicas (datos del Índice Mensual de la Actividad Económica).

Elaborado con datos del Banco Central

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Crédito cae


El crecimiento en los préstamos en general otorgado en el primer cuatrimestre de este año por el sector bancario fue del 7%, comparado con un promedio del 13% de los últimos cuatro años; mientras el monto prestado en dólares decreció en términos absolutos (datos a mayo de cada año, expresados en porcentaje de crecimiento).

Elaborado con datos de Sugef

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Importación de carros a la baja


La importación de vehículos nuevos en el primer trimestre —el más importante por la feria de Expomóvil— ha venido reduciéndose en los últimos dos años (datos expresan la cantidad de vehículos).

Elaborado con datos del Ministerio de Hacienda

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