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Al menos 158 compañías han realizado estudios para moderar consumo
Empresas luchan contra subida en tarifas eléctricas

• Incremento en precios para industriales ronda el 250% con respecto a 2006
• Medidas de ahorro generan caída de hasta un 35% en la factura eléctrica

Natasha Cambronero
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La factura que el atraso en la construcción de proyectos para la generación eléctrica de fuentes renovables le pasa al sector productivo sube al mismo ritmo que el barril de crudo en los mercados de Nueva York.
La creciente dependencia del país en la generación térmica, que se basa en el uso de hidrocarburos, ha disparado las tarifas de electricidad e impulsado a miembros del sector productivo a implementar medidas que permitan disminuir el consumo eléctrico de sus operaciones.
Cada vez son más los hoteleros, industriales y empresas de servicios que adoptan políticas de ahorro que los ayuden a reducir el consumo en sus operaciones.
En los últimos cuatro años al menos 158 compañías han realizado estudios que les permitan conocer cuáles son los principales focos de consumo de electricidad dentro de sus operaciones y han comenzado a implementar prácticas sostenibles que les producen un ahorro en costos de operatividad, según datos del ICE y la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).
Tal es el caso, de la cadena de supermercados Auto Mercado, que mediante el uso de fluorescentes en vez de bombillas incandescentes y de cámaras de refrigeración más eficientes ha reducido su factura eléctrica en un 28%.
Igualmente, esta cadena minorista incorporó en sus operaciones el uso de controladores de tiempo que les permiten apagar equipos y maquinaria cuando no están en uso, para evitar el desperdicio de electricidad.
“Estamos incluyendo políticas internas para estar revisando los tableros e instalaciones eléctricas con el fin de evitar fugas y recalentamientos, ya que estas generan un gasto enorme”, dijo Juan Carlos Pacheco, gerente de Mantenimiento de Auto Mercado.
De igual forma, algunos empresas pretenden sortear la escalada tarifaria con el uso de la luz solar en sustitución de la artificial, la cual puede llegar a representar entre un 10% y un 15% de la energía consumida por una industria, cerca de un 41% para el sector comercial y un 53% en un edificio de oficinas, según estudios realizados del ICE.
Por ello, la empresa de arquitectura Gensler Costa Rica, por medio de ventanales que permitan el ingreso de luz solar, pretende utilizar la iluminación artificial solo cuando sea necesario y en sus diseños intenta aprovechar al máximo este recurso natural.
“Entre los diseños que realizamos intentamos proponer alternativas para el ahorro de energía, esto mediante el aprovechamiento de la luz natural al máximo y la implementación de mecanismos de aire acondicionado que funcionen con mayor eficiencia”, afirmó Luis Carlos Jiménez, socio de Gensler.
Medidas similares se están implementando en el sector hotelero, en el cual los mayores focos de consumo —con cerca del 65% en un hotel— son el calentamiento del agua y el uso de aires acondicionados. Así, varios hoteles han optado por cambiar los equipos tradicionales que funcionan con electricidad por otros que operen por medio de paneles solares.
Tal es el caso del Hotel Finca Rosa Blanca, donde la implementación de los paneles y la sustitución de sus luminarias por fluorescentes les han permitido disminuir la factura eléctrica en un 25%.
Aunque desde 1996 este hotel recurrió a la energía solar, recientemente adquirió más paneles que les permitan no solo generar la energía necesaria para calentar el agua de las habitaciones, sino también la destinada a la cocina, la piscina y el jacuzzi.
Otro de los mercados que no se han quedado atrás en la aplicación de este tipo de medidas es el sector comidas.
Por ejemplo, la cadena de restaurantes Pizza Hut utiliza un aditivo en las cámaras de refrigeración y en aires acondicionados que retardan el tiempo de arranque de los equipos y con ello ha obtenido un ahorro del 15%.
De igual manera, usa los controladores de tiempo y sensores de presencia para reducir el consumo de electricidad.
Algunos comercios, a su vez, optan por mecanismos más tecnológicos, como es el caso de Intel Costa Rica.
Esta empresa utiliza un sistema automatizado en el edificio administrativo, el cual permite que las luces se apaguen automáticamente a partir de las 9 p.m. y hasta las 6 a.m. y si algún funcionario necesita trabajar más allá de ese intervalo, debe pasar su gafete por un sensor para que se encienda solo la luz de su cubículo.
Por acciones de este tipo que implementan algunas compañías o industrias, la CNFL ofrece tarifas especiales a sus clientes como una forma de motivación.
Este incentivo pretende que los usuarios se comprometan a utilizar los equipos que consumen más electricidad fuera de las horas pico o durante la noche, periodos en los cuales la demanda energética es menor a nivel nacional.
Las tarifas especiales permiten a los usuarios pagar hasta un 50% menos, ya que el precio baja a entre ¢32 y ¢37 Kw/h.
Según auditorías realizadas por el ICE una compañía que implementa medidas de ahorro, como la sustitución de bombillos tradicionales, la reducción en el uso de aire acondicionado y apagar computadoras y equipos eléctricos cuando no son utilizados podría tener ahorros de hasta un 35%.
Actualmente la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) estudia una solicitud del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para incrementar en ¢15 las tarifas eléctricas industriales por cada Kw/h. De aprobarse este incremento el precio de la electricidad habría experimentado una escalada del 250% durante los últimos dos años. En 2006 la tarifa industrial era de ¢38 Kw/h; en mayo de este año el precio promedio fue de ¢80 y de aprobarse el aumento llegaría a ¢95 en enero.
Estos incrementos se originan en los crecientes costos del diésel y el búnker, y en el mayor consumo de energía térmica que registró el país durante el verano pasado.
La electricidad generada por combustión pasó de representar un 2% del consumo total en 2002, al 8% en 2007 cuando el ICE se vio en la urgencia de arrendar cuatro plantas térmicas para atender la demanda eléctrica de esta y la próxima estación seca.
Solo en los primeros seis meses del año el ICE pagó $74 millones por el arrendamiento de estas plantas generadoras. Además, gastó $156 millones en combustibles para el funcionamiento de las plantas.





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