Empresarios ven con “recelo” urgencia de nuevos impuestos
“Factores como tarifas eléctricas, reglamentación y trámites excesivos, así como una deficiente infraestructura limitan esa mejora en la competitividad que se requiere para crecer”, dijo Rónald Jiménez, presidente de Uccaep. Shutterstock/La República
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La urgencia con la que el Gobierno pide nuevos impuestos no es compartida por las empresas, que primero demandan una agenda de competitividad y recortar el gasto público.
Los nuevos tributos podrían afectar las expectativas de crecimiento y de negocios para 2016, contrayendo la economía y cercenando la creación de nuevos puestos de trabajo, según los empresarios.
Ante este panorama, piden al Gobierno enfocarse en una agenda de competitividad y en fomentar la industria.
“Pasar de un 13% a un 15% el Impuesto al Valor Agregado, establecer un impuesto a los envases de plástico, e incrementar una serie de tasas impositivas dentro de los proyectos de ley para crear nuevos impuestos son pretensiones a las que nos opondremos firmemente”, dijo José Manuel Hernando, presidente de Cacia.
La urgencia del Poder Ejecutivo se debe a que el país podría enfrentar una “crisis de flujo de caja” en los primeros meses del año, lo que podría afectar entre otras cosas el pago de los salarios en el sector público y los intereses de la deuda.
Esta situación se debería al financiamiento del presupuesto con un 45% de crédito, así como al déficit fiscal que asciende a un 6% del PIB y a la dificultad del país para conseguir dinero en el exterior con eurobonos o un empréstito con China por $1.000 millones.
Con los proyectos de IVA y Renta, el Gobierno pretende aumentar la recaudación en un 2,5% del PIB aproximadamente.
“Tenemos una emergencia fiscal. Esperamos serias dificultades en el flujo de caja para los primeros meses del 2016. Esto trasciende el problema del déficit fiscal, ya que está comprometida la disponibilidad de fondos en el corto plazo para atender operaciones importantes y programas del Gobierno central”, dijo Helio Fallas, jerarca de Hacienda, en una carta enviada a los diputados a mediados de diciembre.
Mientras, los empresarios se niegan a nuevos impuestos, los sindicatos ya expresaron su temor a que el Gobierno no tenga liquidez para pagar el salario escolar de miles de burócratas.
Ese dinero representa un ahorro que hacen los trabajadores del sector público para financiar el inicio del curso lectivo y en buena teoría se cancelaría a mediados de mes.
“Habría problemas para honrar pagos salariales a los trabajadoras estatales, y podrían presentarse más a menudo a partir de ahora, con mayores niveles de riesgo y con más potencialidades de conflicto social, como es lógico suponer en este tipo de situaciones, en que media la misma supervivencia de los conglomerados familiares de carácter asalariado”, aseveró Albino Vargas, secretario de la ANEP.


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*Actualización (05/01/2016, 9:02 a.m.): Por error se consignó que el país busca un empréstito con China por $1.000, cuando en realidad se trata de $1.000 millones*

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