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Exigencia de certificaciones para empresas exportadoras y compromiso de carbono neutral dinamizan la industria
Empresarios triunfan en negocios sostenibles
• Ahorro que genera esta tendencia es uno de los ganchos de venta a los que se apuesta
• Crecimiento en comercialización de estas empresas post-crisis es hasta del 500%

Daniel Chacón
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Las empresas locales que apostaron al diseño de soluciones sostenibles y amigables con el ambiente están en pleno auge. La exigencia de este tipo de soluciones para efectos de certificaciones, sumada al ahorro que generan, ha convertido a este segmento de negocio en una mina de oro.
Mientras que la mayoría de las industrias trata de reponerse de la crisis, la “industria verde” tiene casos de crecimiento en ventas de hasta un 500%.
Madera plástica, productos de limpieza biodegradables, sistemas informáticos que generan ahorro en el consumo de energía y la utilización de desechos para producir materias primas son algunas de las opciones.
Uno de los casos que han tenido mayor éxito es el de FLOREX, empresa dedicada a fabricar insumos de limpieza biodegradables; y cuyo proceso de elaboración no tiene impacto ambiental.
“Las empresas exportadoras y hoteleras necesitan proveedores que garanticen la producción limpia y que tengan certificados que la hagan constar. Estos son procesos que el mundo pide actualmente, generando un valor agregado a nuestra producción”, dijo Carlos Araya, gerente de FLOREX.
A la fecha, han desarrollado productos específicos para turismo, industria agropecuaria, gobierno, compañías que requieren certificación de sostenibilidad y empresarios nacionales sensibles a la responsabilidad social.
La necesidad de ahorro ayudó a la “industria verde” a ingresar a nuevos mercados y explotar oportunidades ante la reducción de costos.
Una de ellas es Teja Santa Ana, que aprovecha las bolsas de plástico de desecho de las fincas bananeras, para producir tejas.
El costo que representa la instalación de las tejas tradicionales y su posterior mantenimiento es alto. De esa forma, logró convertirse en proveedores de un residencial de 400 casas en Carolina del Norte (Estados Unidos), además de ser opción para hoteles y residencias en el mercado local.
“Estamos certificados y eso nos ha ayudado para entrar al mercado norteamericano. Con la crisis, los consumidores buscaron productos alternativos de menor costo y tuvimos éxito. Incluso, este nos motiva a innovar con madera plástica y otros productos que pronto llevaremos al mercado”, comentó Diana Campos, directora comercial de Teja Santa Ana.
Paralelamente existen innovaciones dirigidas al ahorro de las empresas, para que den mejor uso a los recursos y que los procesos productivos sean “más inteligentes”.
“Ahora las empresas usan criterios de contaminación e impacto ambiental como factores de eficiencia, que también generan ahorro”, adujo Ronald Bolaños, gerente de Mecsoft.
Su representada comercializa un software para identificar posibilidades de ahorro energético y que permitan bajar los niveles de contaminación; logrando ahorros de hasta del 40%.
“Muchas veces les decimos a las empresas que no cobramos la consultoría, y que nos den un porcentaje del ahorro. Al final, es tanto lo que ahorran que ven más rentable pagar la consultoría”, agregó.
Comparado este periodo fiscal respecto al anterior, la empresa ha crecido más de un 500%, con ventas mensuales cercanas a los $5 millones.
Existen otros negocios que más bien importan ingenios de otras latitudes para venderlas en el país. Ejemplo de ello son las luces LED, que ahorran hasta un 80% del consumo energético. Su uso es una tendencia que apenas viene en apogeo, aseguró Ignacio Rojas, propietario de la empresa Ecolight.
Por todas las razones anteriores, actualmente las casas pueden techarse con material de desecho, las cajas para exportar piña son fabricadas con simulación de madera hecha a base de desechos también, y la necesidad de certificarse para tratar con el Viejo Continente —por ejemplo— abre un espacio y oportunidades de “negocios verdes” para el ingenio tico.


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