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• Turismo ha visto baja por menos “piques”
Empresarios se unen contra la pesca ilegal
• Campaña formativa iniciaría pronto

Un pez vela muerto vale menos de ¢1.000 el kilo pero vivo puede ayudar a generar cerca de $600 millones por efecto de la pesca deportiva y el turismo.
En 2008 el efecto de la pesca deportiva en el Producto Interno Bruto fue de $599,1 millones (2,13% del PIB de ese año), según datos del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica. Pero actualmente la pesca ilegal en altamar por parte de embarcaciones extranjeras reduce la cantidad de peces para las embarcaciones nacionales, obligándolas a acercarse más a la costa, aumentando la posibilidad de que entre sus redes estén, además de atunes y dorados, especies conocidas como picudos, el vela y el marlín, que son los imanes de la pesca deportiva.
Preocupados por ello, esta semana una comisión, conformada por pescadores deportivos, hoteleros, operadores turísticos y otros empresarios de la zona del Pacífico Central, se reúne para reforzar su lucha contra la pesca ilegal de especies, sobre todo aquellas que atraen turismo, como el pez vela y el marlín.
“Es que el efecto de la crisis que recién termina, sumado a la amenaza para los picudos, que son el atractivo que busca el turista, podría afectar más a hoteles, marinas, restaurantes y tour operadores de la zona”, dijo Jeannete Pérez, presidenta de la Asociación de Transportes Acuáticos de Quepos (ANOTAQ).
“En los 23 años que tengo de estar en este negocio la baja en las liberaciones y en el volumen de pez es escandalosa, mientras en otros países centroamericanos hay más piques de peces porque sí hacen cumplir la leyes y protegen sus especies”, añadió.
Y es que la pesca deportiva genera ingresos y encadenamientos que benefician a todas las comunidades costeras.
“Hay que proteger las especies de picudos de los grandes barcos que arrasan con todo, porque si queremos tener funcionando seis marinas en el país tenemos que darles qué pescar”, dijo Enrique Ramírez-Guier, director ejecutivo de la Federación Costarricense de Pesca Turística, quien añadió que además se debe reforzar la protección de los recursos marinos como se hizo en algún momento con los parques nacionales.
A pesar de lo anterior, estas agrupaciones ya han visto resultados de su lucha como el pasado 5 de octubre cuando se publicó en el diario oficial La Gaceta un decreto que define el no consumo de pez vela y marlín como criterio a evaluarse en la certificación de sostenibilidad turística otorgado por el Instituto Costarricense de Turismo.



Carolina Acuña
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