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La Dirección General de Tributación cerró 32 locales en agosto por incumplimientos
Empresarios cautelosos ante cierre fiscal
Calidad de los asesores, sus años de experiencia y cartera de clientes deberían ser parte de los requisitos a evaluar por parte de los contratantes


Los empresarios, tanto nacionales como extranjeros, están cautelosos dado que al acercarse el cierre fiscal, aparecen nuevas firmas de consultores tributarios que muchas veces prometen salidas rápidas que pueden conllevar grandes riesgos.
Los errores en el manejo de información por parte de asesores no calificados podrían acarrear desde problemas económicos hasta judiciales a compañías que los contratan para cumplir con la ley.
Solamente en agosto la Dirección General de Tributación ha cerrado 32 comercios, entre ellos fábricas, sodas, restaurantes, bares, talleres mecánicos, centros de videojuegos, ventas de celulares y hasta un bufete.
“Lo cierto es que todos los años, al acercarse el cierre fiscal, aparecen y desaparecen nuevas firmas de consultores tributarios individuales que prometen salidas rápidas que pueden acarrear un gran riesgo”, explicó Alan Saborío, socio director y especialista en impuestos de Deloitte Costa Rica.
Por ello, los empresarios están cautelosos a la hora de contratar consultores tributarios y valoran muy cuidadosamente detalles como la cantidad de años que tenga la firma laborando en suelo nacional, la experiencia del asesor asignado a la empresa, y el equipo de apoyo interdisciplinario que acompañe el proceso declaratorio.
“En esto hay que tener mucho cuidado; la gente por querer pagar menos a veces se pone a hacer cosas que no debería. En nuestro caso tenemos una firma asesora tributaria y una auditora, ambas se complementan”, explicó Oscar Alvarado contador general de Grupo Gollo.
La mayoría de las empresas grandes trabajan durante todo el año con una consultoría tributaria para que en el cierre fiscal no se acumule una carga extraordinaria de trabajo, además para poder prevenir inconvenientes. Pero siempre existen las compañías que dejan para el final el grueso de los trámites, lo que a veces las pone a correr buscando firmas consultoras para subsanar estas brechas.
“Los servicios más contratados en las fechas de cierre fiscal son la revisión y la preparación de las declaraciones del impuesto sobre las utilidades, así como la atención de consultas sobre el tratamiento fiscal adecuado de algunas partidas específicas”, explicó Carlos Barrantes, socio de Pricewaterhouse Coopers.
Pero a pesar de la alta demanda los empresarios deberían tomarse su tiempo para elegir la firma o el asesor que mejor les cumpla, tanto a ellos como al fisco.
“Tenemos al mismo consultor desde hace ocho años y lo que buscamos fue una combinación de requisitos, resaltamos que para nosotros fue muy importante que conociera las particularidades del sector, uno lo que menos quisiera es tener problemas más adelante”, explicó Mauricio Fournier, gerente de Granos y Concentrados Graco, firma que aglomera una porción importante del sector pecuario nacional.
Pero quienes quieren “ahorrarse” dinero a la hora de declarar, muchas veces buscan a estos consultores de manera deliberada.
“El error más frecuente que cometen estos consultores es querer ser demasiado complacientes con las empresas que no desean pagar lo que les corresponde, y algunos venden facturas. Como empresario uno paga menos pero comete un delito”, explicó Carlos Camacho, presidente de Grupo Camacho, una de las más grandes firmas consultoras de capital nacional.
Pero el problema de las firmas que aparecen y desaparecen no solo está en las malas declaraciones a propósito, sino también en las que se hacen mal por impericia.
La competencia siempre es sana ya que nos ayuda a superarnos, pero hay que tener muy presente el proceso de evolución de la ley tributaria donde existen temas como la territorialidad y los precios de transferencia en las que se han dado interpretaciones distintas, por lo que no es cualquiera el que puede hacer bien una declaración, explica Alfonso Amén, socio director de KPMG.
En Costa Rica existen dos fechas de cierre fiscal, una el 31 de setiembre para las empresas nacionales y la otra el 31 de diciembre para multinacionales.
Se intentó conocer datos sobre la cantidad de procesos abiertos para sancionar empresas infractoras y los montos de las multas, pero en más de una semana la oficina de prensa del Ministerio de Hacienda no dio respuesta aduciendo que es información muy sensible.

Arellys Cedeño y Carolina Acuña
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