Emprendimiento: clave para el desarrollo
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La política económica impulsada a partir de los años 80 para integrarnos a los mercados globales, ha permitido transformar la estructura productiva del país y sentar las bases para que Costa Rica aspire a sumarse al equipo de los desarrollados.


Pero el trabajo en la ruta hacia el éxito no está terminado.

De acuerdo con datos recientemente publicados por el Programa Estado de la Nación (PEN), entre 2013 y 2015 los seis sectores que generaron el 84,9% del crecimiento económico representan tan solo un 36,7% del aumento del empleo. A esta concentración se agrega que estos sectores que más impulsan la economía están desconectados de las demás actividades económicas. Es decir, los sectores más dinámicos y productivos (de más valor agregado) no generan encadenamientos que impulsen el empleo nacional, pues no ofrecen ni demandan insumos a empresas del ecosistema empresarial local.



Esto es parte de lo que explica el estancamiento del desempleo en alrededor del 8%, y de la pobreza en alrededor de un 25%. ¿Cómo resolver el problema de las pocas oportunidades en el mercado de trabajo?

Sin duda hay que continuar fomentando la expansión de los sectores más productivos y dinámicos, muy preferiblemente con incentivos para descentralizar de la GAM las inversiones y para encadenarse con empresas nacionales. Para lograrlo de manera sostenible, es necesario crear programas especiales de capacitación de la población adulta.

La otra vía urgente (y no excluyente) es la de las políticas de fomento al empresariado nacional. Con el objetivo de generar más y mejor empleo, se torna urgente tomar las acciones necesarias para fomentar un ecosistema de emprendimiento que facilite e impulse la creación de nuevas empresas, el fortalecimiento de pymes con enfoque competitivo y el desarrollo de capacidades en emprendedores y dueños de pymes.

Para lograrlo hay que trabajar en lo siguiente:

  1. Organizar y coordinar la institucionalidad del Estado relacionada con el fomento al emprendimiento
  2. Crear incentivos saludables para el emprendimiento, ajustados a las diferentes etapas de una pyme
  3. Identificar los nichos estratégicos (específicos por región) que el país pueda construir y desarrollar en el largo plazo, asegurando los encadenamientos profundos en todos los niveles de la economía.
  4. Enfocar los esfuerzos de la educación en las habilidades asociadas al emprendimiento, tanto en la población joven como en la adulta.
     

Costa Rica se ha quedado rezagada en el fomento a la creación de empresas. Tenemos enorme talento creativo e innovador, una gran capacidad para aprovechar las oportunidades productivas que genera la economía global e importantes activos en la institucionalidad que, ordenados, pueden impulsar la productividad a través de una mejor articulación entre las grandes empresas y un ecosistema emprendedor nacional fortalecido. La solución está al alcance y no hay tiempo que perder. 

Sol Echeverría
www.solecheverria.com


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