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¡Embistieron a la Liga!
Los toros del norte, con travesura de Cunninghan, terminaron con el invicto rojinegro

Minuto 22, Maikol Mora lanza el centro al corazón del área manuda; ahí y como un crack, recepciona Kenny Cunninghan, hace un movimiento que deja estáticos a Marín y Acosta, y frente a Pemberton toca corto a un costado.
Ese gol se hizo enorme; creció como bola de nieve conforme avanzaron los minutos y terminó tragándose el largo invicto de los anfitriones, cortado de tajo en su presentación número 11.
La anotación le cayó de perlas a Daniel Casas; si de antemano plantó una retaguardia reforzada con tres centrales y dos medios de marca, después de la travesura de Kenny, un ex manudo que gusta de picar a sus viejos amigos y marcarles goles de antología; tiró más atrás a Russell que inició como socio de Cunninghan en delantera y abrió al costado izquierdo a Sánchez para cortar la sociedad Sancho-Argenis.
El valladar humano bien sembrado en la grama del Morera Soto creció hacia arriba y los lados, y la Liga sin Pablo Gabas, su principal motor y con varios titulares en reserva “cuidándose” para defender “el invicto” ante Herediano, topó una y otra vez con la muralla norteña y cuando lograron desbordarla, sobre todo en la primera media hora del segundo tiempo, ya con la presencia de Estrada y Ureña, surgió la figura del portero Donny Grant para taponearles, primero a Diego y después a Cristian Oviedo, dos goles hechos. También el palo vertical fue su socio en otra ofensiva local.
Merecido sin duda el triunfo de San Carlos; antes de abrir el marcador le jugó cara a cara a los discípulos de Oscar Ramírez, técnico que de nuevo le entregó a Oviedo la batuta de la alineación; los erizos debieron abrir la cuenta pero Alpízar elevó solo ante el marco tras centro de Argenis y en seguida cayó el gol de la visita. El mismo Alejandro, con el público en contra, elevó tiro libre indirecto dentro del área que le sancionaron a Grant, antes de caer en una segunda parte donde San Carlos dibujó oficio y maña, supo perder tiempo legalmente gracias a lesiones aparatosas inexistentes y soportó la avalancha rojinegra, montada sobre el talento de Estrada, la velocidad de Meneses por la izquierda y las corridas de Leandrinho por la derecha, cuando sustituyó a Argenis, pero la red del enemigo jamás se halló.
¡Invicto rojinegro, descansa en paz!

Gaetano Pandolfo
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