Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 8 Agosto, 2011


Elenco estable

En las compañías de teatro convencional o clásico, el elenco estable se dividía en categorías según su edad, trayectoria, talento… o amistad con el director o dueño de la agrupación artística. Así, luego del primer/a actor/actriz seguían el galán o dama maduros, los jóvenes, los de caracterización, el infaltable cómico y la comparsa, que vienen a ser los extras.
Como en aquellas viejas compañías españolas que representaban en el Teatro Nacional varias obras durante algunas semanas con el mismo elenco, el gobierno en poco más de un año ha hecho girar a sus actores, manteniéndolos en el reparto, pero dándoles papeles diferentes a interpretar.
Cuando algún funcionario se ve obligado a renunciar por los más diferentes motivos no siempre se va para su casa, no. La mayoría pertenece al elenco estable y algún papel tiene que tener en la obra. Algunos pocos se van a otras compañías como Eduardo Doryan.
Don Eduardo trabajó con varios directores escénicos con una versatilidad fuera de serie: Ministro de Educación, presidente ejecutivo de la Caja del Seguro Social (CCSS) y bajo la batuta de doña Laura estuvo a la cabeza del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Sorprendente que un actor pueda desempeñar, con igual capacidad, roles tan dispares.
Pero como dice don René Castro, se debe servir al país donde sea necesario y si ya él no será primer actor, pasará a galán maduro al frente del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, rol que acababa de dejar don Teófilo de la Torre para, justamente, reemplazar al multifacético intérprete Eduardo Doryan. De la Torre, actor de carácter, ya había interpretado el papel de jerarca del ICE y Enrique Castillo, otro intérprete de larga trayectoria, ha cambiado su rol en la OEA para pasar a la Casa Amarilla.
En abril otros dos actores cambiaron de personaje: don Mario Zamora, actor de varias puestas en escena con distintos directores, pasó a reemplazar a José María Tijerino, a quien como miembro inamovible del elenco estable, la directora hubo de encontrarle algún rol y logró ubicarlo como embajador en Uruguay.
Ese mismo mes, Marco Vargas había dejado de interpretar el rol de intermediario entre la Presidencia y la Asamblea Legislativa y doña Laura se vio obligada a realizar otra modificación en el reparto pasando a Carlos Benavides del Instituto Costarricense de Turismo, papel que harto conoce, a ser primer actor de Zapote.
Es de lamentar que una actriz que había acompañado a este elenco y sus variables desde hace más de un lustro, doña María Luisa Avila, se vea obligada a abandonar la compañía, aparentemente inconforme con la actuación de una compañera y con la dirección escénica en el apartado específico (¡y de suma gravedad!) de la crisis de la CCSS.
En lo personal me encantaría ver a la doctora Avila nuevamente como actriz de carácter en el Ministerio de Salud. Espero que los chismes que corran no sean ciertos: así como un buen director escénico puede ser un mal actor, pocos actores, por más talentosos que sean, pueden dirigir a sus compañeros. Y si el elenco no es idóneo… ¡ni Alfredo Catania salva el espectáculo!

Claudia Barrionuevo
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