Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 1 Julio, 2015

El reto para estos partidos es mantener su presencia en las municipalidades y alcaldías

Pizarrón

Elecciones inevitables y decisivas


Vuelven las aguas a la agitación política electoral, después de los sucesos parlamentarios del primero de mayo, con miras a las elecciones de febrero de 2016, de alcaldes, regidores, síndicos e intendentes, alrededor de 10 mil candidatos en todos los puestos con sus suplencias, pero el doble o más de candidatos con todos los que aspiran a salir en la lista de elegibles, por todos los partidos.
Son elecciones inevitables, que enfrentan todos los partidos con asiento en la Asamblea Legislativa y en las 81 municipalidades y en las 81 alcaldías.
Aquí se trata de elegir por primera vez, en una sola elección, todos estos puestos. De hecho son 81 elecciones particulares, específicas, ya que cada municipalidad y alcaldía tiene su propio ámbito de problemas, aunque puedan haber líneas comunes para todas. Pero pesará en cada una de ellas lo propio de sus intereses, sus problemas y sus locales candidaturas.
Los partidos nacionales se desgarran en esta lucha por los propios intereses locales, de los distintos candidatos de cada partido, que tratan de comprometer a los líderes nacionales con ellos, siendo solo uno el elegido para encabezar candidaturas.
Es una lucha que se expresa en el cantón, en la asamblea cantonal del partido, en la asamblea provincial o nacional cuando estas tienen que avalar lo resuelto por la cantonal. Los líderes, locales, provinciales o nacionales, que tienen más influencia en los miembros de la asamblea cantonal llevan ventaja. Ya suenan en distintos cantones diferentes candidatos dentro de cada partido.
El Partido Liberación Nacional (PLN) tiene bajo su control 59 de estas alcaldías. Le sigue la Unidad Social Cristiana (PUSC) con 12, Acción Ciudadana (PAC) con 6. El Frente Amplio (FA) no tiene ninguna.
Los resultados electorales de febrero de 2014 dieron un cuadro político de ventaja en representación popular legislativa al PLN con 18 diputados, al PAC con 13, al FA con nueve y al PUSC con ocho.
El reto para estos partidos es mantener su presencia en las municipalidades y alcaldías.
Para el PLN mantener el máximo posible de las 59, situación difícil porque no es gobierno. Lo que reduzca en su número será visto como una derrota, más o menos grande según el resultado.
Para el PUSC subir de las 12 alcaldías que tiene es su ganancia. Con ocho diputados y con una mejoría en las elecciones nacionales de febrero de 2014, con la unidad que como partido están exhibiendo, y la frescura de sus nuevos dirigentes, tienen posibilidades.
El PAC, con la derrota electoral que en este nivel sufrió en febrero de 2014, enfrenta su mayor reto siendo gobierno. Aumentar cualquier número superior a seis alcaldías es ganancia. No es casual su empeño en aprobar la reforma municipal para distribuir ¢63 mil millones del Presupuesto Nacional a los presupuestos municipales este año, para que sus efectos repercutan en las elecciones de 2016. Ni es casual el sabotaje parlamentario a esta reforma.
El FA, con nueve diputados, con presencia en todas las provincias, con un 17% de votación presidencial y más de 300 mil votos distribuidos en el país, afronta el mayor reto, elegir al menos una alcaldía con candidato propio, solos como partido, para mostrar su proyecto político funcionando como ejemplo hacia las elecciones de 2018. A partir de allí todo es ganancia. Si no logran esto están desinflados.
 

Vladimir de la Cruz