Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 10 Septiembre, 2008

Elecciones en EE.UU.; manejando el discurso

Carlos Denton

El manejo de las dos convenciones realizadas en días pasados, permite en parte establecer las bases para poder analizar la estrategia de campaña de los demócratas, por un lado, y los republicanos, por el otro. Los primeros buscan una especie de referendo sobre ocho años del gobierno de George Bush, mientras que los segundos quisieran un debate sobre la personalidad y la capacidad de gobernar de Barack Obama.
Un análisis de contenido de los medios nacionales e internacionales demuestra que hasta la fecha los republicanos han sido más capaces de formar y dirigir el discurso que los demócratas. Casi todos los ojos están puestos en Obama y sus cualidades, y en comparación con John McCain, mientras que relativamente poco se habla de George Bush y su administración. El éxito de los republicanos se hace patente, si se nota que en las encuestas de The Gallup Organization, y otras semejantes, McCain lidera a Obama por más o menos dos puntos, dependiendo del día y la situación coyuntural.
Dejar a Obama en segundo lugar en una economía donde la inflación no ha sido tan elevada desde la época de Jimmy Carter, donde hay casi un millón de personas más desempleadas en comparación con 2007, donde varios millones de personas han sido desahuciadas de sus hogares por incapacidad de pago, y el sector vivienda, el más dinámico por varios años, está en recesión, donde bancos declaran la bancarrota y donde Detroit está a punto de tirar la toalla, se ha logrado a merced de la campaña brillante de Rick Davis y el equipo que maneja la campaña de McCain.
El discurso de McCain el pasado jueves fue altamente personal —habló de su vida personal, el servicio al país de él y de sus antecesores, de sus años como prisionero de guerra, presentó a su madre de 96 años (asombra la dinámica de la señora) y repitió sobre todo que él era un hombre de palabra, y que nunca abandonaría al pueblo ni sus necesidades. Mencionó a Bush al principio, pero luego manifestó que el gobierno actual es muy corrupto y que él va para Washington a implementar un aseo fuerte. Casi no tocó la problemática nacional ni los desafíos económicos y sociales. Obama, dicen McCain y su equipo, es una estrella, un fenómeno, un “famoso” a lo Hollywood, pero ni él ni Joe Biden tienen experiencia ejecutiva alguna.
Obama en su discurso el jueves anterior, en contraste, habló de los problemas nacionales en el campo de la salud, en la desigualdad de oportunidades, en la merma en la calidad de los servicios públicos, en la posición caída de Estados Unidos en el mundo, y preguntó si el país quería ocho años más de “Bush/McCain”. El prometió un “cambio” si es elegido. Sí habló de su vida como hijo de madre soltera, pero enfatizó más la vida actual que tiene con Michelle y sus dos hijas.
Para que Obama gane bien la elección, y en las casas de apuestas de Las Vegas es el favorito así como en las encuestas, tiene que llevar el discurso de la campaña a la cancha de los republicanos — enfatizando las fallas de la administración actual. ¡Debe de ser fácil! McCain para ganar tiene que mantener el ojo del público en Obama, “figura estelar a la Britney y sin experiencia”. Tiene que meter dudas sobre su capacidad de gobernar.
Faltan un par de meses para que termine el proceso y para saber cuál estrategia funcionó.

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