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LITERATURA

El viernes fue para “perder” libros

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Alcides Soto y su esposa Karina Corella participaron en la liberación de los libros junto a sus hijas Amanda y Fernanda, en Plaza Real Cariari. Esteban Monge/La República
La tapa de una maquinita de dulces, una banca, un cajero automático, el rinconcito de una columna o hasta una mesa de una plaza de comidas, se volvieron los lugares perfectos para “liberar” un libro el viernes.
Diferentes puntos públicos y comerciales sirvieron como cómplices en la Gran Liberación Mundial de Libros, que busca fomentar la lectura entre personas de todas las edades.
El evento es promovido por El Club de los Libros Perdidos y consiste en “liberar” libros para que otros los “cacen”, los lean y luego los vuelvan a compartir.
Uno de los espacios sedes de esta iniciativa fue Plaza Real Cariari, donde se vio a gente particular, empresarios que tienen sus locales en ese centro comercial y hasta trabajadores de empresas cercanas a esa zona, dejando y tomando “prestados” algunos textos.
El ambiente en el lugar fue “muy bonito” e incluso una familia completa compuesta por los padres, una bebé y una niña pequeña se dieron a la tarea de recorrer todos los pasillos del centro comercial buscando libros, afirmó Ivannia Fumero, gerente general de Plaza Real Cariari.
Entre los libros que la gente “liberó” y “cazó” se encontraban algunos de Paulo Coelho, Isabel Allende, una colección de Cervantes y textos infantiles.

Carolina Barrantes
[email protected]

 

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