Pedro Muñoz

Pedro Muñoz

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Viernes 12 Agosto, 2016

Costa Rica debe replantearse la posibilidad de convertirse en la sociedad del conocimiento para responder al reto de convertirnos no solo en un hub logístico que responda a las demandas del brioso siglo XXI, sino en una nación que exporte ese saber

Costa Rica Puede Más

El sueño de 99 mil luchadores

Digamos que es un contraste. Mientras que el 48% de los jóvenes costarricenses entre 15 y 24 años carece de trabajo, la Cámara de Tecnologías de la Información (Camtic) reporta que existe un faltante de 8 mil profesionales en tecnologías digitales.
Como bien lo advirtió el vicepresidente ejecutivo de Camtic, Otto Rivera, como país somos muy exitosos en tecnologías digitales, pero eso de poco sirve si carecemos de personal capacitado y conocimientos de inglés para un sector que posee un enorme potencial.


Tenemos 99 mil jóvenes quienes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos, pasaron 2014 sin empleo, lo que provocó que ese año Costa Rica encabezara la tasa de desocupación joven en el Istmo centroamericano. Los números no son para preocuparse, son para ocuparse porque hablamos de 99 mil oportunidades.
Costa Rica debe replantearse la posibilidad de convertirse en la sociedad del conocimiento para responder al reto de convertirnos no solo en un hub logístico que responda a las demandas del brioso siglo XXI, sino en una nación que exporte ese saber al mundo.
De esa manera, la brecha entre jóvenes desempleados y trabajos especializados (y bien remunerados) comenzará a cerrarse. Todo es cuestión de un cambio de enfoque y apostar fuertemente por otras habilidades como mecatrónica (Universidad Invenio), electromecánica (UTN), diseño y construcción de máquinas (Invenio), nanotecnología, diseño 3D (UNED), metalmecánica (INA), diseño industrial (Tec) y servicios logísticos (UTN), sin dejar de lado el inglés (UTN UNED ULACIT).
Con eso es posible dar respuesta a las demandas de la denominada “Cuarta Revolución Industrial”. En Costa Rica ya hemos dado nuestros primeros pasos gracias al impulso de esas casas de enseñanza, entre estas la Universidad Invenio, esta última afincada en Los Ángeles de Tilarán.
Al establecerse en esa localidad, Invenio (única del país con la modalidad dual) democratizó las oportunidades, y eso es precisamente lo que hay que hacer: extenderlas fuera de la Gran Área Metropolitana para que alimenten los sueños de los muchachos sin importar si residen en Canalete de Upala o en Laurel de Corredores: en Semillero de Campo 5 de Cariari o en El Roble de Puntarenas.
Hay que impulsar los sueños de 99 mil soñadores con hambre de triunfo. Costa Rica Puede Más.