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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


El segundo cuento

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 09 mayo, 2016


 El hidrógeno desplazará luego al gas natural como la principal fuente de energía del mundo

El segundo cuento

Hace un tiempo indiqué que una lección que ha dejado la caída de los precios del petróleo es que no se puede seguir creyendo el cuento que los precios de la energía solo pueden subir.
Hay otro cuento que dice que los costos de las diferentes fuentes de energía no son tan relevantes para la sustitución de una fuente por otra y que las fuentes más caras sustituirán a las fuentes de energía más baratas porque hay otros factores que inducirán las sustituciones.
Esta afirmación no se ve respaldada por la evidencia, la cual demuestra que el principal impulsor (“driver”) de las grandes transiciones energéticas son las innovaciones tecnológicas a nivel de la oferta y de la demanda de energía que reducen los costos, aumentan el desempeño, amplían los usos y generan más valor para los usuarios (como conveniencia).
Un ejemplo es la energía solar. No fue hasta que los adelantos tecnológicos eliminaron su desventaja en costos que la energía solar empezó a aumentar su participación en la generación eléctrica, tanto centralizada como descentralizada.
Otro ejemplo es la evolución de los combustibles, que por mucho son la principal fuente de energía del mundo. La evidencia demuestra que las sustituciones y las grandes transiciones energéticas son también producto de las continuas innovaciones tecnológicas que han reducido los costos, agregado valor a los usuarios y extendido los usos.
En el libro “The Grand Energy Transition” se describe con lujo de detalles como “la evolución tecnológica continua” ha sido el gran impulsor de los cambios energéticos que provocó el surgimiento de nuevas fuentes de energía y el desplazamiento de otras. Como resultado de esta evolución tecnológica, la leña dominó el panorama global hasta el siglo XVIII, el carbón lo dominó en el siglo XIX y el petróleo lo dominó en el siglo XX.
La evidencia demuestra que “durante toda la historia de la civilización, cada combustible nuevo que se introdujo fue un combustible superior con mayores usos que mejoró la sociedad de muchas maneras. Cada combustible nuevo le brindó a la sociedad una gran cantidad de nuevas eficiencias y una explosión de nuevas tecnologías que impulsaron un nuevo crecimiento económico inimaginable previamente, así como a una mejora ambiental y a una mejor calidad de vida en un mundo más moderno y sofisticado”.
Para el siglo XXI, los expertos afirman que el gas natural desplazará al petróleo de su primer lugar para convertirse en la mayor fuente de energía primaria en el mundo y en “el combustible puente hacia la economía del hidrógeno”. El hidrógeno desplazará luego al gas natural como la principal fuente de energía del mundo.
Como resultado de las innovaciones tecnológicas, la era de los combustibles sólidos (leña inicialmente y carbón luego) cedió su dominio a la era de los combustibles líquidos (derivados de petróleo), la cual lo está cediendo ahora a la era de los combustibles gaseosos (gas natural inicialmente e hidrógeno posteriormente).

Roberto Dobles