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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


El segundo año de gobierno.

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 22 abril, 2016


Deseo reconocer a don Luis Guillermo Solís que habrá podido meter las patas a juicio de muchos, pero a juicio de todos no ha metido las manos


¡Sinceramente!

El segundo año de gobierno.

Este gobierno fue electo y ha administrado ya dos años al país. El señor Presidente de Costa Rica ha señalado en satisfacción, aprobando sus resultados, que el 75% de sus objetivos ya fueron alcanzados y satisfechos.
¿Por qué fueron electas las autoridades del Poder Ejecutivo en febrero de 2014? En realidad su elección obedeció al deseo de no tener continuidad del PLN en el poder. Votaron el cambio y en la elección se llenó el objetivo primordial que era evitar la continuidad del PLN. Con solo haber sido electas las autoridades del Poder Ejecutivo ya se habían alcanzado los objetivos de los electores.
Muchos depositaron la confianza en quienes prometían además un cambio. Un cambio no solamente en las autoridades electas sino en transparencia, en la pronta ejecución de las obras, en austeridad, en no aprobar más impuestos, en construir más soluciones de vivienda popular, en eliminar las colas en la CCSS, en lograr el equilibrio fiscal, en respeto a las leyes, en la limitación de los viajes, en suprimir privilegios y abusos sindicales, en fin un cambio en serio. Las grandes expectativas que levantaron han quedado frustradas.
Este gobierno ha hecho el mejor gobierno que podía hacer. Dadas las condiciones nacionales, las destrezas, capacidades y objetivos de las autoridades electas este es el mejor resultado que podían alcanzar. Nuevos, inexpertos, académicos, rodeados de un entorno legal complejo —que tampoco han procurado cambiar— era excepcionalmente difícil que esta administración pudiera ofrecer un mejor resultado del que vivimos los costarricenses.
El PAC en el poder no era un partido sino un conjunto de fuerzas de oposición coaligadas cuyo propósito no era unitario y cuyo enfoque y objetivos eran diversos y seguían a liderazgos diferentes muchas veces contrapuestos. No hay un PAC, hay al menos dos PAC, el de izquierda que organizaron don Melvin Jiménez y don Víctor Morales Zapata, y el PAC fundador organizado e inspirado por don Ottón Solís. Muy diferentes entre sí, don Ottón ha aparecido más como un opositor al PAC en el poder que un diputado de gobierno. Don Ottón, a quien grupos izquierdistas dentro del PAC sentaran detrás del mecate en su momento, no ha logrado proyectar sus convicciones de austeridad, parsimonia, ética rigurosa y administración como ejercicio de la excelencia.
Deseo reconocer a don Luis Guillermo Solís que habrá podido meter las patas a juicio de muchos, pero a juicio de todos no ha metido las manos. Hay áreas de ejecución excelentes como el área social, las relaciones exteriores y la educación. Hay áreas muy mediocres y otras claramente deficitarias que no voy a analizar. El manejo político, el parlamentario y el de las comunicaciones ha sido la nota más discordante.
Una vez más doña Ana Helena Chacón se lleva las palmas junto a don Carlos Alvarado, ministro de Trabajo, y don José Aguilar Berrocal, de la asociación Acción Joven. De nuevo don Manuel González Sanz destaca. Con claridad doña Sonia Marta Mora Escalante se distingue. Tres resultados excelentes e imitables.

Emilio R. Bruce
Profesor
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