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Miércoles 30 Diciembre, 2009

El Salvador: sin vestigio de la guerra

Es diciembre y me encuentro alojado en un hotel de la capital salvadoreña.
A lo lejos se escuchan detonaciones que hasta hace 15 años hubiesen despertado miedo, terror y angustia. Hoy evoca la alegría de un pueblo que, dejando atrás la guerra, enrumbó sus pasos hacia el progreso.
He venido para observar y conocer de cerca la experiencia de esta pequeña nación que ha pasado de un gobierno derechista a uno de izquierda.
Se respira progreso. Carreteras, puentes, edificios; zonas comerciales impresionantes, vehículos modernos.
Cuatro grandes empresas se distribuyen el mercado de la telefonía celular, y las telecomunicaciones, ofrecen servicio de calidad y permiten que dentro del país circulen más de 6 millones de teléfonos en manos de todas las clases sociales.
Un mentís gigantesco para los demagogos oportunistas de nuestro país que asustan con argumentos pueriles sobre la conveniencia de la apertura, y la competencia. Costa Rica está rezagada en esta materia con respecto a El Salvador.
Los cuscatlecos perdieron el miedo a la inversión extranjera y nacional a gran escala. Comprendieron que solamente el libre comercio y la disputa por la clientela por parte de varios, moderniza un país como este que hasta hace pocos años estaba sumergido en un mar de sangre, dolor y muerte.
¿Sigue teniendo problemas? Por supuesto que sí, y algunos de ellos muy graves como toda nación del mundo.
Los periódicos reproducen una pugna interna pues el presidente “socialista” Mauricio Funes ha firmado un decreto que despide a los trabajadores del Estado que no trabajan, se roban el salario como vagabundos y vividores del sistema.
“Tienen que comprender que así como en la empresa privada no se permiten vagos, en el Estado salvadoreño tampoco, pues el dinero que se malgasta en sus salarios se invertirá en mejorar la calidad de vida de quienes si trabajamos”, sentencia el Presidente.
Algo así se necesita en Costa Rica.
Me vine por tierra pues quería conocer la “tierra liberada de Nicaragua”. Miseria y pobreza. Campesinado ocioso. Tierras abandonadas. Hambre.
Ofrecí una plegaria dando gracias a los dioses de que los “revolucionarios” salvadoreños nunca tomaron el poder como en Nicaragua.
Aquí gobierna un hombre de izquierda serio, diferente de tanto charlatán que pulula en Latinoamérica.
Costa Rica es un pueblo que conoce y no olvida la tragedia de países aniquilados moral y económicamente por el comunismo. Golfito aún respira miseria luego de que por muchos años los comunistas les jodieron la vida a los gringos que invertían en la industria del banano y terminaron marchándose ante tanto fastidio. Ningún revoltoso irresponsable de estos fue a colaborar con los desempleados de esa tierra, y una vez que los dejaron sin trabajo y bienestar social los abandonaron, ese es nuestro más cercano ejemplo.
No en balde, los hicieron echados de la URSS y sus satélites.
Y agradecido, recuerdo que un pueblo inteligente como el nuestro, jamás ha otorgado mas allá del 3% de los votos a los comunistas se apelliden Mora Valverde, Vargas Carbonell, Montero Mejía, o como quieran llamarse aun siendo extranjeros.
En febrero próximo una vez más démosles el 3% como migaja electoral. Y sigamos progresando como El Salvador.

Erich Francisco Picado Argüello
Periodista