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Jueves 5 Noviembre, 2015

Es fundamental una reestructuración del sector público que tiene hoy más de 300 entidades y 900 programas, un accionar poco ágil y no se logran los resultados adecuados

El rumbo que lleva Costa Rica

Costa Rica lleva mucho tiempo sin tener un rumbo claro. Esto es en parte debido a que no hay líderes y estadísticas que nos guíen. De esa situación son responsables los políticos.
Estos deberían tener muy presente lo que expresó el papa Francisco en el Congreso de Estados Unidos en el sentido de que: “Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático” y “opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios”.


Actualmente nuestro país ocupa los primeros lugares en Latinoamérica en desigualdad social y desempleo, así como un nivel de pobreza del 22%, con más de millón de pobres y cerca de 100.000 personas en pobreza extrema. Lo cual no favorece la estabilidad social e incumple lo que dispone el artículo 50 de la Constitución Política.
Nuestro país debe afrontar desafíos de gran trascendencia como la desigualdad social, el desempleo y la pobreza, la inseguridad ciudadana, la calidad de la educación, el deterioro del medio ambiente, la pérdida de valores, el abandono del sector agrícola, una infraestructura vial deteriorada y no acorde con la época actual así como un déficit fiscal que representa un 6% del PIB.
Es fundamental general empleo para los jóvenes, las madres jefes de hogar y los campesinos que no terminaron la educación primaria. A estos últimos se les debe dar alguna capacitación técnica, la educación, el motor para salir de la pobreza, disminuir el desempleo y la desigualdad social.
Se pueden aplicar programas exitosos como los que implementado Brasil con las madres jefas de hogar. Establecer un modelo de desarrollo país que debe potenciar el crecimiento económico, con un incremento del PIB superior al 5%, pero especialmente lograr el desarrollo económico y por ende lo que algunas economistas denominan el desarrollo social donde el desarrollo humano está muy ligado con el individuo.
En la medida en que se tomen como prioridades la producción, la productividad y el empleo, además de un adecuado sistema de redistribución de los ingresos del estado hacia quienes tienen menores ingresos, fortaleciendo los sistemas de seguridad social en salud, vivienda y educación, la sociedad en general, tendrá un mayor beneficio del Estado, y por ende desarrollo y bienestar en aras de una sociedad más justa.
En cuanto a la problemática del déficit fiscal, se debe hacer un análisis integral de elementos como la evasión fiscal, el gasto público, la definición de prioridades y que el plan presupuesto sea realmente la expresión en el corto plazo de los planes de desarrollo y de los planes estratégicos institucionales.
Es fundamental una reestructuración del sector público que tiene hoy más de 300 entidades y 900 programas, un accionar poco ágil y no se logran los resultados adecuados. Dicha reestructuración debe tener como propósito propiciar un cambio paulatino pero radical, en las entidades del estado, hacia una nueva cultura de la “gestión pública orientada a resultados”, en la cual el ciudadano sea el eje del desempeño de la administración.

Bernal Monge Pacheco
Consultor