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El ritmo de juego
Se pierde con facilidad debido a que el golf exige mucha técnica

Dinia Vargas
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El golf es un deporte que necesita mucha consistencia y empeño por parte del golfista para ir tomando buen ritmo de juego, pero todo lo contrario sucede si por algunos periodos no puede jugarlo.
Cualquiera que sea la razón por la cual uno se vea obligado a alejarse por una temporada de los campos, —una lesión, razones de trabajo, motivos personales— hay que tener presente que el ritmo de juego se llega a perder con mucha más facilidad que en otros deportes.
Para Mauricio Zamora, golfista profesional, la explicación es muy sencilla, pues se debe a la técnica que se requiere para jugar. “El golf es un deporte que requiere mucha más técnica, los movimientos son más determinados o específicos que en otros deportes”.
Igual opinión es la del golfista amateur Paulo Montoya, al señalar lo exigente que es el deporte en cuanto a “la coordinación que se necesita entre mente, ojos, manos y cuerpo”, por lo que podría llegar a perderse esa regularidad.
“Es parte de un aspecto físico y mental. Físicamente, el cuerpo y los músculos se desacostumbran a hacer los movimientos necesarios fluidamente, y por eso se afecta la percepción del golfista, especialmente en el juego corto”, comentó Montoya.
El juego corto, el putt, es el primer aspecto que se verá afectado al no practicar. “Es por el feeling, la sensación que se necesita. El putt es más de toque, más de presión. El full swing es un movimiento que no requiere tanta sensación, en cambio en el juego corto sí se requiere, se necesita una técnica mucho más depurada”, dijo Zamora.
El ejemplo más claro de lo anterior, de acuerdo con Zamora, está en que los golfistas profesionales de la PGA le dedican el 90% del tiempo de sus prácticas al juego corto y únicamente pegan de unas diez a 15 bolas con driver.
No se puede citar el lapso que requiere el golfista para perder el ritmo de juego, pues esto obedece más específicamente a la habilidad de cada jugador.
“Es una cuestión en su capacidad técnica, física y mental. Alguien que lleva pocos años jugando, que tiene técnica deficiente y un juego mental poco desarrollado en un par de meses puede perder mucho. Mientras, un jugador con buena técnica, maduro y afilado mentalmente puede estar fuera varios meses y aun así volver bastante fuerte”, explicó Montoya.
Por su parte, igual de complejo es predecir el tiempo que se necesita para volver a encontrar esa regularidad, señaló Montoya. “Es parecido a lo anterior, cuanto mejor sea la combinación de habilidad técnica, capacidad mental y condición física con que cuente el jugador, tanto más rápido retomará el juego, bueno a menos que haya una lesión de por medio”.
Es muy importante que cuando el golfista decida o pueda volver a jugar golf después de un periodo sin hacerlo, lo primero que debe tener presente es que debe practicar, no es aconsejable irse directo a la cancha, manifestó Zamora, ya que podría crear o eliminar un mal hábito en el swing, pero lo más normal es que se cree un mal hábito.

Un consejo

En caso de tratarse de que el golfista esté agotado física y mentalmente de jugar tanto golf, un tiempo fuera de los campos le haría muy bien.
“Puede que el jugador esté muy saturado, entonces estar fuera le sería de gran beneficio, pues le ayudaría a fortalecerse mentalmente y además a solidificar su swing”, dijo Zamora.
El golfista debe estar atento y darse cuenta cuando es el momento en que su mente y el cuerpo le exigen un descanso. “Cuando se toman decisiones incorrectas, y uno no siente la confianza esas son las principales señales de que debe darse un descanso”, concluyó Zamora.
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