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Viernes 21 Agosto, 2009

El reto de proteger a nuestras tortugas baulas
Un proyecto de ley que busca ampliar la protección de los lugares donde anida la tortuga baula en nuestro país, gracias a la generosidad de los vecinos de la zona


Con el proyecto de ley Nº17383 “Rectificación de Límites del Parque Nacional Marino Las Baulas y Creación del Refugio de Vida Silvestre Las Baulas de Propiedad Mixta”, se lograría solucionar una variedad de confusiones y malinterpretaciones que surgieron desde la creación del PNMB por medio de la ley 7524 en 1995. Una de las cuales es la falta de definición clara de sus límites.
Este incluía una franja de parque 125 metros aguas adentro desde la pleamar ordinaria por la razón que, si bien la playa y la zona pública estaban protegidas desde 1990 por el Refugio de Vida Silvestre de Tamarindo creado mediante la ley #7149, las aguas interiores de la Bahía de Tamarindo no se encontraban dentro de los límites del Parque, ya que textualmente la ley señala que las aguas comprendidas dentro de los límites son solo las aguas territoriales de la Bahía de Tamarindo y obvia las aguas interiores. Además como parte terrestre se incluía el Cerro el Morro, sin embargo sus límites nunca fueron definidos.
Para agravar esta falta de claridad los límites del PNMB fueron ilegalmente cambiados por la interpretación de un procurador que parece haber obviado que la zona de desove ya estaba protegida por el Refugio desde 1990. De ahí las confusiones y la presión por parte de ciertos grupos con intereses particulares para obligar al gobierno a realizar expropiaciones que requieren de una inversión multimillonaria (más de $800.000.000). El país no cuenta con medios para realizarlas, inclusive aún no termina de pagar los parques creados hace más de 30 años —el presupuesto del Minaet para esto es de $2.000.000 anuales—.
Por medio de la creación de este refugio —opción viable y que le ahorraría millones al país— los propietarios se someten voluntariamente a regulaciones dictadas por el Minaet con el fin de minimizar los impactos antropogénicos en las propiedades colindantes con el Parque Nacional Marino Las Baulas (PNMB) mediante una colaboración conjunta entre los órganos estatales y los propietarios de terrenos que se encuentran dentro y en la colindancia de esta área protegida.
¿Por qué garantizar la protección de la tortuga baula se convierte en algo tan complejo? No debería serlo y esperamos que esta iniciativa del Minaet, que apoyan y promueven las asociaciones de las comunidades vecinas al parque se concrete próximamente.
Adicionalmente con el nuevo código del Contencioso Administrativo ya el estado no puede darse el lujo de tardar 30 años o más para pagar expropiaciones ahora el tiempo permitido es un año con un máximo de tres. Por ello, sabiendo que aunque el Gobierno tiene la obligación de resolver, no siempre maneja todas las herramientas para lograrlo y es ahí donde la participación ciudadana en busca de una solución que beneficie a todas las partes es fundamental.
Los vecinos y dueños de propiedades en Playa Ventanas y Playa Grande, estudiaron con el debido cuidado el proyecto de ley y encuentran en este la vía más saludable para la verdadera protección del hábitat de desove de la tortuga baula, el respeto a los derechos fundamentales de los verdaderos vecinos y dueños de propiedades de los sectores y evita el despilfarro del dinero de los costarricenses. Todos ellos están dispuestos a poner límites a sus propiedades por voluntad propia, para poder brindarle al gobierno una alternativa lógica y razonable, para ampliar la protección en tierra de dicha especie.

Playa Grande es uno de los cinco principales sitios de anidación de la tortuga baula en el Océano Pacífico. Esta especie al igual que todas las otras especies del Pacifico se encuentra en grave peligro de extinción pues en los últimos 27 años se ha perdido el 90% de su población presa de la pesca indiscriminada, de ahí la importancia que la comunidad costarricense, distinguida en el mundo por el cuido de su biodiversidad, haga realidad este proyecto.

Franklin Alfaro Hernández