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Jueves 18 Septiembre, 2014

Es una tarea patriótica. En ella no caben colores ni banderías políticas. Es el país el que está en juego


El reto de Hacendarios

Afrontar la desigualdad en un país que se ha vuelto en extremo egoísta, no es tarea fácil. Menos cuando se trata de cortar privilegios en la parte medular del sector público acostumbrado a gastar a manos llenas sin recato ni pudor. Quienes ejercen el control del presupuesto del Gobierno central en la Asamblea Legislativa deben llevar en su maleta personal una dosis de heroísmo, responsabilidad con el erario público y hasta una valentía “a prueba de balas” para que el resultado sea exitoso y ejemplar.
Detrás de algunas partidas del presupuesto del Gobierno hay un asalto al Estado que causa estupor. Lo que impera son sutiles decisiones que benefician a algún grupo a expensas de los demás.


Puede que en principio esas diferencias sean irrelevantes, pero el efecto acumulado de una gran cantidad de decisiones tomadas para beneficiar a los de arriba, resultan en extremo significativas para proceder a recortarlas.
Para decirlo lisa y llanamente, mientras una capa jerárquica del sector estatal goza de desorbitados privilegios, una gran masa de instituciones se debate entre cumplir sus metas de desarrollo o resignarse a ser cajas chicas de la empleomanía y el canibalismo de ciertos grupos e individuos, cuya única función se limita a desangrar la administración pública con sus desmedidas demandas.
El actual Gobierno se planteó la meta de recortar esa brecha de desigualdad y, en esa tarea, casi todos los sectores coinciden en que hay que bajar el gasto público del Estado para hacerlo más eficiente. Con una salvedad: que esa decisión no toque mi parcela.
Es ahí donde saltan despavoridos sindicatos y jerarcas para despotricar ante las medidas de austeridad, que les eliminan —según ellos— derechos adquiridos.
Ese es el gran reto de quienes integran la Comisión de Asuntos Hacendarios del Congreso. Poder disminuir privilegios, acortar distancias, desterrar vicios y modalidades presupuestarias ajenas al uso ordenado de recursos, sin que ese esfuerzo claudique ante las presiones de los diferentes sectores que se oponen a renunciar a esa ola de beneficios.
Es una tarea patriótica. En ella no caben colores ni banderías políticas. Es el país el que está en juego.
La virtud del trabajo de la Comisión es cuidar cada uno de los recursos de Ministerios, Presidencia, Tribunal Supremo de Elecciones, Poder Judicial y el propio Congreso de la República en aras de racionalizar hasta donde sea posible el mejor uso de los fondos. La labor se centra en un solo vértice de acción, cual es adecentar la gestión pública.
Esperamos que del núcleo de la Comisión de Asuntos Hacendarios broten iniciativas congruentes con el modelo austero de gobernar mencionado en campaña.
Que, en medio del debate y de los diferentes criterios, prevalezca siempre la racionalidad en el uso de los recursos. El pueblo costarricense estará pendiente del cumplimiento de esa meta y, en sumo grado, de la firmeza de las decisiones que tome dicho cuerpo legislativo.

Luis Alonso Vargas Ocampo

Periodista